Llamó Bureleando a su primer disco. Lo había conseguido! A sus veinte años era respetado como un guitarrista excelente! Jamás iba a olvidar sus duros inicios… Todo lo había conseguido con mucha fe, con la ayuda de su familia, y gracias a su divino don… las yemas de sus dedos acariciaban las cuerdas de la guitarra con amor. Con pasiòn. Con verdad!
Aquella tarde firmaba el disco en Sevilla…
Su hermano pequeño tenía diez años. Diez menos que él. Le adoraba! Se llamaba Carlos.. Acudiò con amiguitos a la firma, y él se mostrò muy cariñoso con todos los pequeños. Muy especialmente con Clara. Clara tal vez fuera la más guapa de la clase, o tal vez no, poco importaba eso! Carlos le había hablado de ella… había hecho sufrir al enano!
Clara prefería jugar con otros niños. Se lo había explicado muy clarito a Carlos. Le gustaba más Juan, porque su papá era famoso. O Alberto, porque jugaba en las categorías inferiores de un equipo de fútbol importante… Clara no se fijaba en las personas, solo las veía como útiles o no útiles para sus intereses… Al joven le daba miedo… tan niña y tan vacía!
“Bureleando
por mi vida,
Clara querida,
llegué a acabar constatando
que nada es
el que de verdad no siente…”
Le escribiò esa dedicatoria en el disco… Ella no fue capaz de comprenderla! Qué mono le estaba pareciendo Carlos! Aunque Carlos ya no tenía ojos para ella, lo estaba pasando bien con sus compañeros, y con Lourdes, era muy linda!
Bureleando fue un poema que una vez le escribí a José Tomás, dedicado a él…
Dedicado a la gente que siente de verdad
Dedicado a mi niño Hugo, BUENO!
Dedicado a cada guitarrista
Dedicado a Carlos, Luis y Lourdes Carrasco