Los demócratas de California han aprobado este jueves un ambicioso paquete legislativo que autoriza la redistribución de los distritos electorales del estado, como respuesta directa a la maniobra emprendida por Texas, que busca ampliar su ventaja republicana en el Congreso.
La Asamblea estatal aprobó tres iniciativas clave: una enmienda a la Constitución de California, la definición de nuevos límites distritales favorables a los demócratas y la convocatoria de una elección especial en noviembre para que los votantes avalen la propuesta mediante referendo.
El trámite legislativo se desarrolló sin mayores obstáculos, ya que la bancada republicana ocupa solo 19 de los 80 escaños de la Cámara. Los republicanos habían presentado una demanda de emergencia para detener el proceso, pero el tribunal estatal desestimó sus recursos. La votación final fue de 57 a favor y 20 en contra en la Cámara baja; tras ello, la iniciativa también recibió luz verde en el Senado y fue firmada por el gobernador Gavin Newsom.
El gobernador Newsom defendió su estrategia con estas palabras: “Somos el primer Gobierno en la Historia que someterá los mapas a la gente en una votación. Ellos tendrán la opción de validarlos”. Y añadió: “No estaríamos aquí si Texas no hubiera disparado la primera bala”.
En su intervención, Newsom explicó que la propuesta busca contrarrestar interferencias republicanas en el proceso electoral: remarcó que el presidente Trump y los republicanos en Texas están redibujando distritos a mitad de década, un proceso considerado extremo e inusual.
El expresidente Barack Obama también se pronunció en apoyo al plan californiano. Aunque no aprueba la práctica de manipular distritos, intervendrá solo si los republicanos inician una maniobra similar. “Creo que el enfoque del gobernador Newsom es un enfoque responsable. (…) Sólo lo haremos si y cuando Texas y/o otros estados republicanos comiencen a realizar estas maniobras”, expresó.
La opción tomada por California implica una modificación temporal del sistema, que permitirá rediseñar hasta cinco distritos actualmente en manos republicanas, siempre sujeto a la aprobación electoral del referendo fijado para el 4 de noviembre. Newsom ha asegurado que, una vez concluida esa etapa, el poder de trazar mapas retornará a la comisión independiente estatal, la cual ha dirigido ese trabajo desde hace casi quince años.
La iniciativa representa una nueva fase en la batalla por el control del Congreso de Estados Unidos, en la que Texas y California encarnan polos opuestos en la estrategia de redistribución electoral—un capítulo que podría marcar el rumbo de cara a las elecciones de mitad de mandato de 2026.


