En el municipio de Kanasín, la congestión vial y el desorden urbano se han convertido en una constante que afecta la vida diaria de vecinos, comerciantes formales y transeúntes. Calles saturadas de puestos de comercio ambulante, mototaxis detenidos sin control y peatones obligados a caminar entre vehículos son parte del panorama cotidiano en una zona que, irónicamente, cuenta con un mercado municipal construido precisamente para ordenar la actividad comercial.
De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, muchos vendedores optan por instalarse en la vía pública debido al alto flujo de personas que transitan por la zona, entre residentes y visitantes. Esta preferencia por vender “a pie de calle” ha generado que banquetas y accesos queden prácticamente inutilizados, obligando a los peatones a desplazarse sobre el arroyo vehicular, con el consiguiente riesgo de accidentes.
Vecinos señalan que el problema no es nuevo, pero se ha agudizado ante la falta de regulación efectiva. “El mercado está ahí, pero muchos no quieren entrar porque afuera venden más rápido. El resultado es un caos que nadie ordena”, comentan habitantes de la zona.
A este escenario se suma la intensa presencia de mototaxis, que si bien cumplen una función importante como medio de transporte, también contribuyen al congestionamiento al estacionarse en doble fila o circular entre los puestos y peatones, complicando aún más la movilidad.
La situación plantea un reto para las autoridades municipales: hacer valer la normatividad, ordenar el comercio ambulante, reactivar el uso del mercado municipal y establecer reglas claras para la operación de los mototaxistas.
Como parte de un ejercicio periodístico, se propone realizar entrevistas con líderes de los gremios de comerciantes y mototaxistas, así como con autoridades locales, para conocer su postura, identificar las causas de fondo y explorar posibles soluciones que permitan recuperar el orden, la seguridad y la movilidad en esta importante zona de Kanasín.
Porque el crecimiento urbano sin planeación ni control no solo afecta la imagen del municipio, sino, sobre todo, la calidad de vida de quienes lo habitan y transitan todos los días.


