Un reciente estudio científico revela que este verano al menos 16.500 muertes adicionales en Europa han sido atribuibles al calor exacerbado por el cambio climático. La investigación abarcó 854 ciudades europeas, donde se documentó un exceso de mortalidad vinculado directamente al aumento de las temperaturas.
El calor registrado estuvo en promedio 2,2 °C por encima de lo normal, una desviación significativa que tuvo consecuencias graves para la salud. En total, se estiman unas 24.400 muertes durante el periodo estival, de las cuales alrededor del 68 % —es decir, unas 16.500 personas— se deberán al efecto del cambio climático.
La doctora Claire Barnes, del Imperial College London, comentó respecto al hallazgo: “Nuestro estudio muestra que cambios de unos pocos grados en el calor del verano pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte para miles de personas”.
Los países más afectados han sido aquellos donde las olas de calor fueron más intensas, prolongadas o donde las poblaciones vulnerables tienen menores recursos para adaptarse a las condiciones extremas. Las consecuencias sanitarias del calor incluyen golpes de calor, empeoramiento de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, respiratorias o renales, y un mayor riesgo para personas mayores, niños, y quienes viven en zonas urbanas sin infraestructura adecuada para mitigar el calor. Aunque el estudio no detalla todos los factores locales, los expertos coinciden en que la alteración del clima —principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero— intensifica cada vez más este tipo de eventos extremos.
Las implicaciones van más allá de las cifras de fallecimientos: la alerta sanitaria, la planificación urbana, la infraestructura de salud pública, los espacios verdes, los sistemas de transporte, la vivienda y el acceso al agua potable se han vuelto elementos críticos para adaptarse al calentamiento progresivo del clima. El estudio subraya la urgencia de implementar políticas climáticas más ambiciosas, medidas de adaptación local y estrategias preventivas para proteger a las poblaciones más vulnerables.


