China se ha consolidado como la superpotencia indiscutible en energía limpia, liderando la expansión global de tecnologías renovables con una capacidad instalada de energía solar y eólica que supera con creces a la de otras grandes economías. De acuerdo con análisis recientes, el país está agregando cada año cantidades de energía limpia —incluyendo solar y eólica— que superan lo que otros países como Estados Unidos pueden añadir en una década entera.
El impulso del sector verde ha sido extraordinario: en 2025 las inversiones en energías limpias en China representaron más del 90 % del crecimiento de inversión del país, generando negocios por más de 15 billones de yuanes, equivalentes a alrededor del 11 % de su Producto Interno Bruto (PIB). Esta expansión incluye la producción de tecnologías clave como paneles solares, baterías, vehículos eléctricos y sistemas avanzados de almacenamiento de energía, áreas en las que China mantiene una presencia dominante en cadenas de suministro globales y exporta a más de un centenar de países.
Pese a este liderazgo, India ha emergido como un competidor importante en el desarrollo de energía renovable, incrementando rápidamente su capacidad de generación solar y eólica y promoviendo proyectos de infraestructura que buscan transformar su matriz energética. El país ha implementado importantes iniciativas para ampliar la electrificación con tecnologías limpias, lo cual, según algunos informes, se está dando a un ritmo más rápido que el que tuvo China en etapas equivalentes de desarrollo, particularmente en el uso de energía limpia por persona en fases iniciales.
Además, India continúa expandiendo su infraestructura de generación de energía renovable; iniciativas de gran escala, como parques solares y la integración de tecnologías de almacenamiento, están en marcha para respaldar su objetivo de alcanzar hasta 500 gigavatios de capacidad no fósil para 2030. También se han promovido proyectos de manufactura local de tecnologías clave, como el complejo de energía verde Dhirubhai Ambani Green Energy Giga Complex, destinado a producir células solares y sistemas de almacenamiento en el país.
No obstante, India todavía enfrenta desafíos estructurales relacionados con la dependencia de combustibles fósiles. Un informe reciente proyecta que, bajo las políticas actuales, el consumo de carbón podría más que duplicarse hacia 2050, manteniendo este combustible como un componente importante en su matriz energética mientras se expande la generación limpia.
En conjunto, los avances de China e India en energía limpia reflejan una competencia geopolítica creciente en torno a la transición energética global. China mantiene la delantera, pero India acelera su propia transformación, lo que podría influir tanto en la economía global como en los objetivos climáticos a futuro.


