Pekín.– En los últimos años, China ha intensificado el desarrollo y modernización de su armamento militar, consolidándose como una de las potencias con mayor capacidad bélica en el mundo. Este avance responde tanto a su estrategia de defensa nacional como a la creciente competencia geopolítica en Asia y otras regiones.
El Ejército Popular de Liberación (EPL) cuenta con un amplio arsenal que incluye misiles hipersónicos, submarinos nucleares, sistemas de defensa aérea de última generación y un número creciente de aeronaves de combate furtivas como el J-20. Estos equipos colocan a China en una posición estratégica frente a Estados Unidos y sus aliados en el Pacífico.
Expertos señalan que uno de los puntos más destacados es el desarrollo del misil hipersónico DF-17, capaz de evadir sistemas antimisiles, así como la ampliación de su flota naval, considerada ya la más grande del mundo en número de embarcaciones. Además, el país asiático ha avanzado en la producción de drones militares y en la integración de inteligencia artificial en sus sistemas de defensa.
El presupuesto militar chino, que en 2025 superó los 230 mil millones de dólares, continúa en aumento pese a las críticas internacionales. Mientras tanto, Pekín asegura que su estrategia tiene fines defensivos y busca proteger su soberanía, especialmente en regiones de alta tensión como el mar de China Meridional y Taiwán.
El rápido crecimiento del poderío militar chino mantiene en alerta a varias naciones, que ven en este fortalecimiento un factor clave en el equilibrio de fuerzas global y un posible punto de fricción en el futuro inmediato.


