La situación de Hirving “Chucky” Lozano se ha vuelto un dilema crucial a tan solo cinco meses del Mundial. El delantero mexicano, que ha sido una de las piezas fundamentales en la selección de su país, se enfrenta a una disyuntiva complicada: ¿seguir en busca de un salario millonario o arriesgarse a jugar en equipos con menos remuneración para asegurar su participación en el Mundial de México?
Recientemente, el San Diego FC, equipo al que Lozano había llegado como el primer Jugador Designado en su historia, anunció que el mexicano no entraría en sus planes para la temporada 2026. Esta decisión, según comentó el director deportivo del club, Tyler Heaps, ya había sido comunicada a Lozano y sus representantes. “Hemos comunicado a Hirving y a sus representantes que no será parte de los planes [de San Diego] en el futuro”, aseguró Heaps, lo que dejó claro que la relación entre el futbolista y el equipo de la MLS está prácticamente finiquitada.
La situación de Lozano en la MLS comenzó con gran expectación. Al fichar por San Diego FC, se convirtió en el jugador mejor pagado de la historia del club, con un salario que se situaba entre los más altos de la liga, solo por debajo de figuras como Lionel Messi y Son Heung-min. Sin embargo, a pesar de su destacado rendimiento en su primer año, con 11 goles y 9 asistencias, Lozano no fue el jugador más destacado del equipo, puesto que el danés Anders Dreyer eclipsó su protagonismo con 19 goles y 17 asistencias.
A lo largo de la temporada, Lozano tuvo algunos desacuerdos con el entrenador Mikey Varas, lo que, según reportes, afectó la relación dentro del vestuario y le costó su participación en algunos partidos clave durante la postemporada. Aunque Lozano intentó reparar la situación pidiendo disculpas a través de sus redes sociales, las tensiones persistieron, lo que finalmente resultó en su salida del club.
A tan solo unos meses de la Copa del Mundo, Lozano necesita asegurar un lugar en el equipo mexicano. La falta de competencia en la línea ofensiva de la selección nacional, en gran medida debido a la irregularidad de otros atacantes, le da un poco de margen. El futbolista mexicano, sin embargo, se enfrenta a un reto de índole económica. Su salario anual de 7.6 millones de dólares es un factor clave que limita las opciones que se le presentan.
Las alternativas se dividen principalmente entre la MLS y el Medio Oriente. En la MLS, la posibilidad de que otro equipo lo fiche depende de que liberen una plaza de Jugador Designado, lo cual no es una tarea sencilla. Además, la posibilidad de unirse al Atlanta United, equipo dirigido por su ex seleccionador Gerardo “Tata” Martino, aún no es viable, pues dicho club ya tiene cubiertas las tres plazas para jugadores de gran salario.
Por otro lado, el Medio Oriente se presenta como la única región donde podría encontrar un contrato que se acerque a sus expectativas salariales, aunque las condiciones de vida y la calidad competitiva en esa zona pueden ser menos atractivas para un jugador de la talla de Lozano.
Si “Chucky” decide recortar sus pretensiones salariales, las opciones dentro de México y Europa cobran más fuerza. En la Liga MX, equipos como Monterrey, Tigres y América podrían ser una posibilidad, aunque el alto costo de su salario representa una barrera considerable. Además, equipos como Cruz Azul y América ya han mostrado poco interés en ficharlo, citando no solo el tema económico, sino también un esquema futbolístico que no encaja con las características de Lozano.
Por su parte, en Europa, el Real Oviedo, club propiedad del Grupo Pachuca, ha mostrado interés por el delantero mexicano. El técnico Guillermo Almada, quien conoce bien a Lozano por su paso en Santos Laguna y Pachuca, podría ser un factor decisivo para que el futbolista mexicano recupere su nivel competitivo en un club europeo, con un estilo de juego que le favorezca.
El panorama de Lozano, sin duda, está lleno de opciones, pero la clave será tomar una decisión rápida para no poner en riesgo su participación en el Mundial. Ante este dilema, el “Chucky” tendrá que elegir entre un futuro económico estable o reducir sus expectativas salariales para seguir luchando por su sueño de jugar con la selección mexicana en la Copa del Mundo.
La decisión está en sus manos: ¿un futuro con dinero, o la oportunidad de dejar una huella en su cuarto Mundial con México?


