Las autoridades francesas informaron este jueves la detención de cinco nuevos sospechosos en relación con el robo de valiosas joyas efectuado el pasado 19 de octubre en el Musée du Louvre, ubicado en París.
La fiscal de París, Laure Beccuau, declaró que uno de los detenidos figuraba entre “los objetivos” de la investigación y que se hallaron rastros de ADN que lo vinculan con el asalto, lo cual sugiere que pudo haber sido uno de los cuatro atacantes que irrumpieron en el museo.
El monto estimado de las joyas sustraídas asciende a 88 millones de euros (más de 100 millones de dólares), y hasta ahora el botín no ha sido recuperado.
De acuerdo con la fiscalía, los otros detenidos podrían aportar información sobre la mecánica del robo, aunque señaló que los primeros dos implicados —un hombre de 34 años y otro de 39 años— que ya habían sido encarcelados tras el robo, reconocieron parcialmente los hechos.
El ataque se llevó a cabo en cuestión de minutos: cuatro sujetos entraron al museo mediante el uso de un montacargas ubicado en la vía pública, forzaron vitrinas con una sierra de disco y escaparon en dos motocicletas conducidas por cómplices que los esperaban afuera. Entre las piezas sustraídas figura una diadema de perlas que pertenecía a la emperatriz Eugenia y un conjunto de collares y pendientes de zafiro pertenecientes a la reina María Amelia. Durante la huida dejaron caer una corona también perteneciente a la emperatriz Eugenia, la cual resultó dañada.
La fiscalía subrayó que aunque el botín no ha sido localizado, las investigaciones han recurrido a grabaciones de videovigilancia, análisis de comunicaciones telefónicas y rastreo forense de ADN y huellas dactilares. Asimismo, se realiza un recorrido por mercados paralelos en búsqueda de posibles vias de comercialización de las joyas robadas.
El caso plantea importantes desafíos en materia de protección de patrimonios culturales y museos de alto valor, así como el combate a redes de tránsito ilícito de objetos patrimoniales. La justicia francesa está decidida a recuperar el botín y sancionar a los responsables, recordando que la compra o posesión de los bienes robados constituiría encubrimiento.


