El gobierno de Colombia anunció que detendrá la compra de armamento a Estados Unidos en reacción a la reciente decisión de Washington de retirar su certificación como aliado en la lucha contra el narcotráfico.
En un comunicado, el presidente Gustavo Petro calificó la medida de Estados Unidos como un acto de hostigamiento político y defendió la necesidad de que su país deje de depender de “limosnas” o “regalos” militares extranjeros.
El ministro del Interior, Armando Benedetti, fue quien confirmó que a partir de ese momento Colombia ya no adquirirá armamento estadounidense. En su lugar, dijo que buscarán nuevos socios para mantener su aparato militar con recursos propios.
La retirada de la certificación por parte de EE. UU. se basó en la evaluación de que los esfuerzos colombianos para combatir el narcotráfico no han sido suficientes.
El cambio supondría importantes ajustes para la fuerza pública del país, que depende en buena parte del armamento importado desde Estados Unidos, su principal aliado militar.


