En las playas de Veracruz y Tabasco, un derrame de hidrocarburos ha provocado una significativa emergencia ambiental, con la recolección de un total de 94.7 toneladas de residuos contaminados. Este incidente, que ocurrió hace 17 días, ha dejado una huella visible en el Golfo de México y ha activado un amplio operativo de limpieza por parte de autoridades locales y federales.
El gobierno federal detalló que el avance de la limpieza ha alcanzado un 88%. A pesar de los esfuerzos realizados, las fuertes lluvias provocadas por el frente frío número 41 han dificultado las labores en Tabasco. En Veracruz, las tareas continúan sin mayores inconvenientes, y se reportó la recolección de 80 kilogramos de residuos contaminados en los municipios de Mata de Uva y El Zapote.
Personal de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha estado trabajando en los frentes afectados, desplegando equipos en diversas zonas para mitigar los efectos de la contaminación. Sin embargo, las lluvias han complicado las operaciones en algunos puntos críticos. Las playas de Jijacal, Barrillas, Laguna del Ostión y Playa Linda están bajo atención especial, con más de 50 trabajadores realizando tareas de limpieza en múltiples frentes.
El Plan Local de Contingencias, activado desde el 14 de marzo por la Secretaría de Marina, ha sido fundamental en la coordinación de los esfuerzos. Además de Pemex, varias instituciones gubernamentales, como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), se han sumado a las labores de mitigación y supervisión.
La gravedad del derrame ha generado preocupación entre las autoridades y la sociedad, dada la proximidad de la Semana Santa, una temporada de alto turismo en la región. Las acciones en curso buscan reparar el daño ecológico, en cumplimiento con las leyes ambientales, y asegurar que no se registren nuevos residuos de hidrocarburos en las costas.


