El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) enfrentó una sesión de escrutinio en el Congreso de Estados Unidos en medio de un creciente debate político sobre la rendición de cuentas de sus agencias migratorias y la respuesta a incidentes violentos durante operativos en el país. Funcionarios de alto nivel de agencias del DHS comparecieron ante la Cámara de Representantes por más de tres horas, respondiendo a cuestionamientos de legisladores de ambos partidos. La audiencia se enfocó, en gran medida, en incidentes recientes que han generado indignación pública y exigencias de mayor supervisión.
Durante la sesión, el director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Todd Lyons, y el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Rodney Scott, fueron interrogados sobre la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis ocurrida en enero de este año. Los casos —los de Renée Good, quien falleció tras un disparo de un agente de ICE el 7 de enero, y Alex Pretti, quien murió el 24 de enero después de ser alcanzado por fuego de agentes de CBP— han generado amplias críticas y protestas públicas.
Frente a las preguntas de los legisladores demócratas, Lyons y Scott se limitaron a afirmar que “los incidentes están siendo investigados” y se comprometieron a entregar los resultados de esas investigaciones al Congreso una vez concluidas, aunque ofrecieron pocos detalles adicionales sobre el manejo de los casos durante la audiencia.
La sesión también evidenció profundas divisiones partidarias. Mientras algunos representantes demócratas presionaban por respuestas claras y reformas sustantivas, algunos republicanos defendieron las políticas migratorias vigentes y criticaron las propuestas de cambios en las prácticas de las agencias. Durante el intercambio, uno de los legisladores demócratas comparó algunas tácticas de aplicación de la ley con regímenes autoritarios, a lo cual los funcionarios respondieron rechazando esas analogías y defendiendo la labor de sus agentes.
La audiencia ante el Congreso se da en un contexto de debates continuos sobre la financiación del DHS y la supervisión de sus operaciones, que ha generado tensiones políticas y ha provocado interrupciones parciales en su funcionamiento. Aunque la administración y los legisladores han expresado posturas confrontadas, los funcionarios aseguraron que seguirán colaborando con los comités legislativos para responder a las preocupaciones expresadas durante la sesión.
En síntesis, la comparecencia de líderes del DHS ante el Congreso sirvió para poner de manifiesto la creciente presión política y pública sobre las prácticas migratorias y el llamado a una mayor rendición de cuentas de las agencias encargadas de su aplicación.


