La industria turística de Estados Unidos enfrenta una fuerte caída en 2025, situación atribuida, en gran parte, a las políticas y la retórica de la administración Trump. Diversos especialistas coinciden en que el país ha perdido parte de su atractivo como destino internacional.
Según medios como El País, durante el verano de 2025 se registraron descensos de hasta un 20 % en ocupación hotelera en zonas clave como Anaheim, Las Vegas, Miami y Houston. En Las Vegas, las autoridades reportaron una disminución del 11,3 % en visitantes durante junio en comparación con el mismo mes del año anterior; el aeropuerto local, por su parte, presentó una baja del 6,3 % en tráfico de pasajeros.
El sector turístico, que hasta entonces mostraba signos de recuperación, se ha visto frenado por factores como la guerra arancelaria, la inflación y las políticas migratorias restrictivas impulsadas por Trump. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo señala que los ingresos por turismo habrían caído un 22,5 %, lo que posicionaría a EE. UU. como el único país entre 184 economías con retroceso en esta materia.
Un empresario de Florida destacó el impacto tangible de esta tendencia: “La temporada de invierno fue estupenda, con excelentes reservas. Hasta que Trump empezó a insultar a los canadienses. Ahí empezó todo”, relató, evidenciando cómo la retórica oficial generó rechazo directo. Ante ese escenario, la industria ha tenido que recurrir a promociones agresivas, como descuentos del 50 % para niños en Disney World, con el fin de atraer visitantes.
En Europa, el clima de temor y desconfianza generado por políticas migratorias y casos de maltrato ha provocado que numerosos viajeros reconsideren o cancelen sus planes. Un ejemplo revelador es el testimonio de un empresario francés que canceló su viaje planificado ante una “retórica agresiva” que comenzó a escuchar, comparación que dijo sentir “como si nos hubiesen pegado un puñetazo”. En este contexto, Tourism Economics proyectó una reducción de 9,4 % en los viajes internacionales entrantes durante 2025, con una pérdida estimada cercana a los 9,000 millones de dólares.
La confianza de potenciales viajeros también se ve afectada por episodios aislados de detenciones e interrogatorios en puntos de entrada, lo que ha reforzado una percepción de inseguridad o hostilidad hacia los visitantes. Estas dinámicas han derivado en advertencias de viaje emitidas por países como Irlanda, Alemania y Canadá.


