Es bonito que los cuentos empiecen como han empezado desde hace muchísimo tiempo… así que érase una vez un camino… se trataba de un sendero, y a través de su recorrido iba ya peregrinando el Año Viejo, mirada añeja, poso, sabiduría y tiempo…
Sobre la senda pensaba ir escribiendo cosas, eran los aprendizajes que había hecho a lo largo de esa andadura que llegaba a su fin… en las nieves de los principios escribió VERDAD y FAMILIA, en las hojas que renacen en febrero apuntó ILUSIÓN, también FE y PUREZA…
En la belleza eterna del mes de abril garabateó OLE y ARTE, y le apuntó a la primavera serena de mayo ALMA, TOREO… pasó por el verano caminando descalzo y feliz, FELICIDAD, y al dorado septiembre le colocó NOSTALGIA, BESO… AMISTAD en otoño, NAVIDAD y TRADICIÓN y RESPETO…
en Navidad…
Y así llegó el Año Viejo a la última piedra de su camino, la besó y escribió SUEÑO… y con esas palabras pensó que le dejaba al Año Nuevo material mucho más que suficiente para componer su propio cuento, únicamente había que usar bien cada cosa… y después voló…
Dedicado a mi familia, lo mejor de mi vida
Dedicado a mis amigos, os adoro
Dedicado al toreo, esencia de mi vida, y a los seres únicos que engrandecen la tauromaquia
Dedicado a mi niño Luis, y a sus hermanos
Dedicado a 2016, por lo que me enseñó
Y dedicado a 2017, por lo que me ilusiona
La vida tiene que llevar cada ingrediente que he mencionado combinado aflamencadamente y con alma… y lo que es feo y malo no más hay que dejarlo atrás… feliz 2017!