Por: Cristina Padín.
Dar sabía que era un verbo bonito y querido… Y no ignoraba que era una palabra sonora, con sentido, con sensatez. Además era muy consciente de que era un término asociado a la Navidad… y eso le parecía precioso. Como la planta de Pascua, los villancicos, el pesebre o el turrón.
Dar era la luz, la verdad, lo que importa.
Aquella mañana de diciembre dar se conjugó con tristeza y a la vez con alegría. A veces sucedía eso: dos terminaciones para un mismo verbo. El bebé falleció por accidente, en un hospital… Qué gran tragedia! Y en un acto de amor y generosidad se produjo la donación de órganos.
Dar le otorgó a la familia del bebé la más dura de las noticias… un dolor para el que no hay cura… y también les dejó el sabor de lo bien hecho. Dar llevó a otras personas la llamada de teléfono. La esperanza. Un órgano compatible. Las lágrimas. La ilusión. Una posibilidad. Un comienzo…
Dar había hecho que los regalos llegaran antes de Nochebuena..
Esta semana me ha tocado mucho escuchar estos temas
A los donantes
A la bondad y a la verdad
A la esperanza a días de la Esperanza
A mi Luis
A M, B, M, E, F, A, H y JM
A mi familia


