Sus propios testigos desmienten senalamientos a favor del presuntos homicida del doctor Felipe Triay Peniche
Las cosas no están acabando nada bien para Enrique Lara González, uno de los inculpados en el homicidio del doctor Felipe Triay Peniche: en la prolongada audiencia de este lunes y a pesar de la permisividad del Tribunal que lleva el juicio, quedó demostrada la falsedad de uno de sus testigos y de un perito que ofreció en su defensa.
En esta ocasión compareció el doctor José Asunción Valdez Euán, quien en agosto de 2014 era el encargado de Medicina Interna en el Hospital T1 del IMSS de esta ciudad y quien fuera ofrecido para confirmar que suscribió un documento que presentara la doctora Elaine Solís Navarrete sobre supuesta cita médica que tuvo con Pablo Santos García Gutiérrez, el pasado día 19 de agosto de 2014.
Contrario a lo que esperaba la defensa de Enrique Lara, el compareciente señaló que la firma que aparece en dicho documento no es suya, se trata de una impresión en facsímil y en la fecha en que supuestamente fue suscrito él se encontraba de vacaciones, como lo demostró con un memorándum en el que se asienta que estuvo fuera del 12 al 27 de agosto de 2014.
Además, dijo, el documento que presentó la doctora Solís no corresponde a los del Seguro Social ya que fue hecho a mano y los oficiales son impresos todos a computadora, y mientras él estuvo de vacaciones el facsímil con su firma se quedó en su consultorio y cualquiera pudo tener acceso a él.
A pregunta expresa del Tribunal respondió que para que el facsímil tenga validez legal debe estar acompañado del visto bueno del encargado de Medicina Interna en turno, y no lo tiene, por lo que concluyó categórico que para él dicho documento no es oficial.
Como se recordará, el pasado viernes 29 de julio la doctora Solís declaró que tuvo una cita con Pablo Santos el día 19 de agosto de 2014, con lo que pretendió acreditar que las llamadas efectuadas entre Enrique Lara y Pablo Santos los días 18 y 19 de ese mes fueron realizadas a solicitud suya, para lo cual no tuvo problema en prestarse a mentir y sorprender al Tribunal de la causa, para ayudar a su primo Enrique Lara.
Posteriormente compareció Octavio Solís Flores, propuesto por la defensa para que testificara con respecto a un peritaje documental que él realizó a diversos documentos contenidos en la carpeta de investigación y, como fue la constante en los medios de prueba de esa defensa, lo que en realidad presentó fue un “Informe” de toda la carpeta de investigación que elaboró y que había concluido el domingo 7 de agosto de 2016, esto es, una noche antes de su comparecencia.
De nada sirvieron los alegatos de la Fiscalía y la Coadyuvancia, pues a pesar de que se les dejaba en estado de indefensión, el Tribunal, permisivo como en todo el juicio con la defensa, accedió a la incorporación a juicio de dicho documento y otorgó un receso de tres horas para que las demás partes conocieran el escrito, que acompañado de diversas fotografías, se les ponía en ese momento a la vista.
El perito hizo un relato exhaustivo de lo que a su juicio fueron inconsistencias en la investigación de la Fiscalía del Estado, criticando todos y cada uno de los peritajes que incriminan a Enrique Lara, pero fue omiso en detalles relevantes, aunque aclaró que la base de su estudio fueron las más de mil fotografías y los cinco videos que obran en la carpeta de investigación.
Puso como ejemplos que la Fiscalía no investigó a tres personas que compraron 15 bolsas de hielo en un Oxxo el día 16 de agosto de 2014, minutos después de que apareciera en dicho video Pablo Santos comprando 3 bolsas de hielo, y manifestó que para él resulta totalmente extraño que fueron precisamente 15 bolsas de hielo las que aparecieron en la caja donde fue encontrado el cuerpo sin vida del Dr. Triay Peniche; lo que no mencionó es que al galeno asesinado se le empezó a buscar a partir del lunes 18 de agosto, y que para ese día se desconocía que ya lo habían asesinado, por lo que resulta imposible que dos días antes se hayan adquirido esas 15 bolsas de hielo para incriminar a los inculpados.
También mencionó que le resulta totalmente extraño y tonto que Enrique Lara se haya quedado con el reloj del doctor asesinado, ya que los homicidas en su mayoría no son tan estúpidos para quedarse con prendas de sus víctimas, pero no dijo que no solamente se quedaron con prendas de su víctima, sino que utilizaron sus tarjetas bancarias para comprarse aires acondicionados, ropa, e incluso objetos de decoración.
Solís Flores manifestó que hubo muchos otros lugares donde a su juicio se pudieron encontrar más huellas digitales de los inculpados y que la falta de esta búsqueda le deja la sensación de que no se actuó con el profesionalismo debido pero en ningún momento pretendió poner en tela de juicio que las huellas halladas e incorporadas a la carpeta de investigación no fueran de los inculpados Enrique Lara y Pablo Santos.
Por su parte los Fiscales le demostraron al Tribunal que la supuesta “experticia” del testigo compareciente se basaba en “cursos” y “posgrados” que “estudio” en escuelas de las llamadas “patito” ya que ninguno de los certificados y diplomas que presentó para acreditar su conocimiento está avalado por las autoridades mexicanas; y que no obstante de que alguna vez estuvo registrado como perito en el Estado de Yucatán, lo cierto es que al día de hoy, dicho registro ya no se encuentra vigente.
Por último reconoció que su “peritaje” e “informe” presentado ante el Tribunal fue elaborado con base en las diversas placas fotográficas contenidas en la carpeta de investigación y que él no efectuó peritaje de campo alguno; por lo que al fin y al cabo su citado “informe” en realidad se trata de meras especulaciones de su parte.
Como desahogo del último medio de prueba presentado por la defensa de Enrique Lara, compareció Edmundo Acacio Cabreros, perito en Identificación Fisionómica adscrito a la Procuraduría General de la Republica, quien fue ofrecido por un peritaje que realizó de la confronta de los rostros de los inculpados con los que aparecen en los cinco videos contenidos en la carpeta de investigación.
Manifestó que como parte de su peritaje extrajo de los videos fotografías faciales de los inculpados, pero debido a la baja calidad y a la mala nitidez de los mismos, no estaba en condiciones de confirmar sin lugar a dudas que quienes aparecen en ellos son los inculpados.
Agregó que eso se debe a que él ni conoce ni tiene relación con los inculpados.
A solicitud expresa señaló hay un 80 por ciento de probabilidades que quienes aparecen en esos vídeos sean los inculpados.


