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¿De qué se trata la vida?, II

Santiago Heyser
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De Ser a Ser, por: Santiago Heyser. 

“Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana
es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”. John
Locke, filósofo (1632-1704)

Los objetivos y metas son parte de nuestra vida diaria; normalmente
marcan nuestra agenda del día con día, algunos ejemplos son: estudiar tal cosa,
realizar cierta actividad o proyecto, comprar tal cosa, cambiarme de casa,
tener pareja, terminar con la pareja, etc., la lista es interminable, depende
de cada uno de nosotros, de nuestra individualidad y circunstancia, de las
cosas que nos gustan o disgustan, de lo que se nos antoja o no, de los recursos
con los que contamos, nuestra circunstancia y de nuestros sueños y deseos. Lo
que hay que comprender es que, aunque los objetivos y metas forman parte de
nuestra vida y nos son útiles para organizarla y definir nuestras prioridades,
¡no debemos identificarnos con ellos! Lo que somos en última instancia y el
balance de nuestra vida no puede depender de que se logren o no estas metas,
¿por qué?, porque hay muchas variables externas que no controlamos, variables
que pueden afectar los resultados; depender de ellos para alcanzar nuestra
plenitud o ser felices, nos pone en una situación de dependencia ajena a
nuestro control, proyectando nuestras vidas con un resultado que puede ser
imprevisible, no tiene ningún sentido práctico, generamos expectativas y
terminamos por desilusionarnos cuando no sucede lo que nos imaginamos, lo que es
un grave error.

El sentido de propósito, lo podemos asociar más a una aspiración y a un
sentido de realización que a una acción, ya que no es un objetivo o una meta.
Parece ser, que el sentido de propósito es una de las cosas que compartimos la
mayoría de los seres humanos; es el deseo común de entender y darle contenido a
la razón por la que existimos. En ocasiones, también tiene que ver con las
ganas de trascender y dejar huella a través de encontrar una intención clara
para nuestra vida, es el deseo de sentir que contribuimos de alguna manera o
que aportamos algo. Abraham Maslow (1908-1970), psicólogo estadounidense
conocido como uno de los fundadores y principales exponentes de la psicología
humanista, en su famosa pirámide de necesidades presenta a la autorrealización
como la máxima necesidad o aspiración humana.

El sentido de propósito nace en nuestro interior y, aunque no siempre,
tiende a relacionarse con lo exterior, lo cual tiene sentido ya que somos seres
de naturaleza social. El sentido de propósito es una idea, un concepto. Muchas
veces, al tener un sentido de propósito claro, resolvemos la ansiedad que
provoca en nuestras vidas el no tenerlo. Sin embargo, sería negligente no explorar
el enfoque opuesto: Hay quienes consideran que un sentido de propósito no es
necesario en nuestras vidas, el argumento es que la vida sucede en el momento presente y la atención de
nuestras vidas debe centrarse en el ahora,
lo que vuelve irrelevante la satisfacción que da el futuro, ya que éste en
realidad no existe más que como una proyección de nuestra mente. Desde esta
perspectiva, el sentido de propósito está más asociado a la satisfacción egoica
por sentirnos importantes; este enfoque más espiritual nos libera de la presión
de resolver un sentido para nuestras vidas y nos sugiere alcanzar el estado de
felicidad con el simple hecho de experimentar la vida, lo que tiene sentido si
consideramos nuestra existencia como parte de la naturaleza… pensemos en la
vida de los primeros seres humanos.

Por otro lado, el no tener claro un propósito para nuestra existencia puede
generar una equivocada sensación de desilusión en nuestra vida, la cual, en
última instancia, no depende de tener un sentido específico para darse en
plenitud; preguntémonos: ¿si ya cumplí con mi propósito, ahora qué?, ¿deja de
tener sentido la vida?, ¿hay que establecer un nuevo sentido de propósito?… La
mente humana sin control consciente quiere más y está inquieta de forma
permanente, vale la pena hacer una pausa, relajarnos y darnos cuenta que un
sentido de propósito, tiene que ver más con una actitud personal ante la vida,
que con algo que se logra o se obtiene, ¡el sentido de propósito nunca se va a
encontrar en algo externo a nosotros!

Después de todo, ya sea que tengamos o no un sentido de propósito, no es
la respuesta a la pregunta ¿de qué se trata la vida?, ya que, al no ser un
común denominador de nuestra especie el que tengamos o no un sentido de
propósito, no se cumple la condición de universalidad, es decir, que la
respuesta tenga sentido y funcione para todos… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Twitter: @SantiagoHeyser

Correo: SantiagoHeyser@deSeraSer.mx

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