Las lluvias torrenciales que han golpeado la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha han dejado un saldo devastador, con al menos 95 personas fallecidas y decenas de desaparecidos. Las inundaciones han sorprendido a cientos de personas, atrapadas en sus hogares, trabajos y en la carretera mientras intentaban regresar a casa en medio de las violentas riadas. Según el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat Valenciana, el proceso de identificación y levantamiento de los cuerpos sigue en marcha, movilizando a nueve equipos forenses del Instituto de Medicina Legal de Valencia para atender a las víctimas en las zonas más afectadas.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) había decretado una alerta roja para el martes debido a la llegada de una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), que no se había registrado con tal magnitud desde la gota fría de 1996. Sin embargo, la intensidad de las precipitaciones superó cualquier expectativa, especialmente en zonas de Valencia y Albacete, donde se midieron hasta 445,4 litros por metro cuadrado en la localidad de Chiva alrededor de las 22:00 horas. Letur, en Albacete, fue uno de los primeros municipios en sufrir los efectos devastadores de las lluvias, que han arrasado puentes, caminos y dejado incomunicadas a numerosas localidades.
A pesar de la alerta emitida por AEMET, la comunicación oficial para advertir a la ciudadanía no se hizo efectiva hasta las 20:00, cuando la situación ya era crítica. La falta de medidas preventivas ha sido objeto de fuertes críticas, ya que muchas personas se encontraban atrapadas en sus lugares de trabajo o circulaban en sus vehículos sin advertencia suficiente de las inminentes riadas. Los daños no solo han afectado a infraestructuras viales, sino también a las redes de comunicación y suministro eléctrico, dejando a muchas personas sin contacto con sus seres queridos.
El servicio ferroviario en la región también se ha visto severamente interrumpido, con la línea que conecta Madrid y Valencia fuera de servicio hasta nuevo aviso, debido a los daños en las vías férreas. A la par, la Unidad Militar de Emergencias (UME) se ha sumado a las labores de rescate junto a los servicios locales, mientras la comunidad continúa el doloroso recuento de víctimas y desaparecidos.
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno de España ha declarado tres días de luto oficial en honor a las víctimas de esta catástrofe natural en las comunidades afectadas. Además, se ha comprometido a declarar las zonas afectadas como “zona catastrófica”, lo cual permitirá que los damnificados accedan a fondos y ayudas para enfrentar las pérdidas materiales y comenzar la reconstrucción de sus vidas y comunidades.
La DANA ha trasladado su epicentro hacia Andalucía occidental y Cataluña, activando la alerta roja en zonas como la Campiña gaditana, donde las autoridades han intensificado sus medidas preventivas para evitar más tragedias.


