El presidente Donald Trump ha emitido una orden ejecutiva para maximizar el suministro de agua en California, en respuesta a los recientes incendios que han devastado áreas del estado. Sin embargo, esta iniciativa enfrenta obstáculos debido a los recortes de personal en la Oficina de Reclamación, derivados de medidas del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk.
La Oficina de Reclamación, encargada de gestionar la infraestructura hídrica de California, ha perdido aproximadamente el 10% de su personal debido a despidos y programas de retiro anticipado impulsados por DOGE. Estos recortes afectan la capacidad de la agencia para operar y mantener sistemas críticos de distribución de agua que abastecen a cerca de un tercio de las tierras agrícolas del estado. Además, proyectos esenciales, como la actualización de la planta de energía en la presa Shasta, se han visto interrumpidos, lo que dificulta aún más el movimiento eficiente del agua.
La reducción de personal ha generado preocupación entre los distritos agrícolas de agua, que temen por la confiabilidad del suministro hídrico. En una carta dirigida al secretario del Interior, Doug Burgum, más de una docena de estos distritos solicitaron un enfoque más estratégico en los recortes para evitar comprometer operaciones esenciales y el suministro de agua.
La situación pone de manifiesto la tensión entre las políticas de reducción de gastos del DOGE y los objetivos de la administración Trump de aumentar la disponibilidad de agua en California. Mientras Trump busca soluciones rápidas para abordar la escasez de agua y apoyar a las comunidades afectadas por los incendios, los recortes de personal en agencias clave podrían obstaculizar la implementación efectiva de estas medidas.


