El Departamento de Educación de Estados Unidos ha comunicado una reducción significativa de su personal, despidiendo a más de 1,300 empleados, lo que representa aproximadamente la mitad de su plantilla actual. Esta medida se alinea con la intención del presidente Donald Trump de desmantelar la agencia y transferir sus funciones a los estados.
La secretaria de Educación, Linda McMahon, ha declarado que esta acción refleja el compromiso del departamento con la eficiencia y la rendición de cuentas, asegurando que los recursos se dirijan a estudiantes, padres y maestros.
A pesar de los despidos, el departamento continuará administrando funciones esenciales, como la distribución de ayudas federales, la gestión de préstamos estudiantiles y la supervisión de las becas Pell.
Estas acciones forman parte de una iniciativa más amplia de la administración Trump para reducir el tamaño del gobierno federal y delegar mayores responsabilidades a los gobiernos estatales. Sin embargo, el cierre completo del Departamento de Educación requeriría la aprobación del Congreso, donde se anticipa una resistencia significativa.


