El Tribunal Constitucional de Tailandia destituyó este viernes a la primera ministra Paetongtarn Shinawatra, tras determinar que su controvertida llamada telefónica con el exlíder de Camboya, Hun Sen, violó múltiples normas éticas y compromisos constitucionales.
En un fallo emitido por una votación de seis a tres, los magistrados concluyeron que Shinawatra “carece de las calificaciones y posee características prohibidas” según la Constitución del país, lo que implicó el fin inmediato de su mandato. La llamada filtrada —que tuvo lugar el 15 de junio en plena escalada de tensiones fronterizas— mostró a la primera ministra dirigir a Hun Sen como “tío”, además de criticar internamente a las fuerzas armadas tailandesas y ofrecerse a “encargarse” de lo que él quisiera.
El tribunal afirmó que Paetongtarn “carecía de honestidad e integridad demostrables y violó o no cumplió gravemente con los estándares éticos”.. Esta situación encendió un profundo sentimiento nacionalista en el país y alimentó duras críticas por parte de la oposición, que consideró que había comprometido los intereses de Tailandia.
Paetongtarn se disculpó públicamente, asegurando que sus comentarios respondían a una “técnica de negociación utilizada para disipar tensiones”, y agregó: “Como tailandesa, amo a mi nación, mi religión y al rey. Gracias a todos los que me brindaron conocimiento y experiencia”.
Desde el 1 de julio, Paetongtarn ya se encontraba suspendida de sus funciones como primera ministra, aunque permanecía en el gabinete como ministra de Cultura tras una reorganización. Con su destitución, todo el gabinete fue disuelto y los ministros permanecerán como titulares interinos hasta que el Parlamento vote por un nuevo primer ministro.
En ese contexto, el Partido Pheu Thai —liderado por la destituida— deberá proponer un nuevo candidato. Entre los posibles nombres se menciona al exministro de Justicia Chaikasem Nitisiri, aunque su apoyo parlamentario no está claro. De no lograrse consenso, podría convocarse a elecciones anticipadas. Además, el líder del Partido Bhumjaithai, Anutin Charnvirakul, abandonó la coalición y renunció como viceprimer ministro e interior debido al escándalo.
Esta es la última sacudida política que golpea al influyente clan Shinawatra —que ha dominado el escenario tailandés durante más de 20 años— cuyas figuras más prominentes como Yingluck Shinawatra, Somchai Wongsawat y el propio Thaksin han sido destituidos o forzados al exilio por decisiones judiciales o golpes de Estado.


