Por: Cristina Padín.
En ese centro escolar una profesora mantenía gran amistad con un profesor de otro. Gallega ella y andaluz él. Compostelana ella, sevillano él. Aquel 23 de febrero ella organizó una muy bonita actividad que los alumnos apreciaron mucho. Fueron en autobús hasta la pequeña aldea llamada Bastavales…
Allí, en ese lugar que tanto significó para la magistral Rosalía de Castro, los alumnos recitaron varios de sus famosos poemas en su honor. Es su día! Y algunos se
animaron a componer versos de cosecha propia. Quedó un acto precioso, lo realizaron delante de la famosa iglesia de Bastavales.
Después repicaron las célebres campanas.. y la profesora grabó el sonido y lo envió a su amigo de Sevilla…
Aquella mañana, además, tanto la mujer de Galicia como el hombre de Andalucía entregaron los premios del concurso de redacción divertida o tradicional que habían propuesto. En Andalucía ganó JM, con el relato Viva el toreo; en Galicia ganó A, con la composición La hermana de Rompetechos…
Se leerían en breve esos textos.. Los ganadores recibieron un poemario de Rosalía de Castro..
Viva el toreo!
Y viva Rosalía de Castro. A su memoria!
A los profesores, grandes héroes actuales
A mi Andalucía
Y a mi querida Galicia
A Bastavales y a mis queridos A, H y J
A JM
A los M, nosotros, por los ratos que hemos disfrutado
esta semana con La hermana de Rompetechos
(próximamente)
A mi querido Luis
A la poesía, y a la cultura. La lectura y la cultura hacen
que el ridículo no exista, que no sea considerado algo
bueno


