El atacante mexicano Ulises Dávila ha aceptado la sanción impuesta tras su involucramiento en un escándalo relacionado con apuestas ilegales en Australia. Dávila, ex capitán de los Macarthur Bulls en la A-League, fue acusado de manipular los resultados de partidos mediante un esquema de apuestas. En este caso, se asoció con un individuo colombiano conocido como “J Col”, quien presuntamente tenía una figura de dudosa reputación. El objetivo del esquema era influir en la obtención de tarjetas amarillas durante los partidos, lo que a su vez afectaba los resultados de apuestas a gran escala.
El escándalo se desarrolló entre las temporadas 2023 y 2024, cuando Dávila reclutó a sus compañeros Clayton Lewis y Kearyn Baccus, quienes participaron en el arreglo de partidos, logrando que se ganaran tarjetas amarillas de manera intencionada. Esta práctica se llevó a cabo en al menos cinco partidos del Macarthur FC. A pesar de que las manipulaciones no afectaron el marcador final de los encuentros, la integridad del deporte estuvo en juego, como lo señaló la magistrada Marguerite Vassall en el tribunal.
La semana pasada, el tribunal local de Downing Centre en Sídney dictó sentencia, imponiendo a Dávila una multa de 11,000 dólares australianos. El jugador mexicano aceptó su culpabilidad y se mostró arrepentido, publicando un mensaje en sus redes sociales en el cual reconoció su responsabilidad en el suceso: “Se concluye un proceso legal que ha sido desafiante en mi vida. Respeto la decisión del Tribunal y acepto mi responsabilidad dentro de lo ocurrido”. Además, expresó sus disculpas a quienes pudieron haberse visto afectados y comprometió su futuro con una actitud íntegra y responsable.
Este caso fue parte de una investigación que comenzó en octubre, cuando Ulises Dávila se declaró culpable de facilitar y participar en actos que corrompieron los resultados de las apuestas de eventos deportivos. La situación también involucró apuestas sospechosas, como ocurrió en un partido el 9 de diciembre de 2023, donde se realizaron más de 50 apuestas a través de la plataforma BetPlay, prediciendo que el Macarthur FC recibiría al menos cuatro tarjetas amarillas. Se estima que las ganancias derivadas de estas apuestas alcanzaron los 200,000 dólares, con una parte de los fondos depositados en una cuenta bancaria extranjera.
Aunque no se ha encontrado evidencia de que Dávila haya recibido fondos de la organización extranjera detrás del esquema, tanto él como sus compañeros de equipo recibieron pagos. Cada uno de ellos, Lewis y Baccus, recibió 10,000 dólares como compensación por su participación en el fraude.
El impacto de este escándalo fue profundo, no solo a nivel deportivo, sino también personal. El Macarthur FC suspendió a los involucrados tras su arresto, y ninguno de los tres jugadores sigue vinculado al club. A pesar de su participación en el escándalo, Lewis y Baccus evitaron una condena penal en septiembre, gracias a fianzas por buena conducta, y el tribunal los consideró como piezas menores en el esquema de apuestas.
Ulises Dávila, quien en el pasado fue considerado un jugador prometedor en su juventud y disputó la Copa Mundial sub-20 con la selección de México, ahora se enfrenta a las consecuencias de sus acciones. Tras pasar por un proceso judicial complejo, Dávila reflexionó sobre su experiencia: “Esta experiencia me deja una reflexión clara y un compromiso firme de actuar siempre con integridad y responsabilidad”.


