Por: Cristina Padín.
El beso festejaba su día. Fresas y versos y un ole y una copa de vino tinto. El beso sabía a mar y amar (como Galicia) y sabía también a tardes de abril (qué bonitas son) y a toreo y a verano y a encuentros y a promesas. El beso celebraba su día, es bonito hacerlo.
El beso era elegante y culto. Era de Klimt, era de Bécquer, eran leyendas misteriosas de Toledo, era de Rosario Flores y era flamenco.. también apasionado y salvaje y sexual; también puro y blanco, de amistad real.. y rosa y tierno: los besos de los abuelos..
Ojalá los besos de los abuelos fueran eternos!
El beso era cálido y cariñoso. Lo único que no soportaba era la deslealtad. El beso de Judas y el beso eran enemigos. El beso no perdonaba la traición ni la mentira. Ni a las personas entrometidas que destrozan relaciones. El beso era honesto…
Y con los deshonestos no quería ni perder el tiempo.
A los besos
A los abuelos y a mi maravillosa
abuela, besos al cielo
A mis amigos les mando un beso. En
especial a E y M; M y B; C y familia;
JM; A (cumple
años mañana) y J; JC;
R, hasta Portugal; y la bella P; M,
hasta México al igual que G; L, hasta
Cebolla; y la divina J
A la cultura
Al toreo
A mi querido Luis, mil besos
A Galicia
A los besos salvajes
A la lealtad
A la valentía
Y a las personas que no mienten ni manipulan


