El América nació gracias a un grupo de adolescentes. En 1916 algunos se reunían para jugar al fútbol, un deporte que había llegado a México a finales del siglo XIX gracias a la influencia de las empresas mineras de Inglaterra. En el Colegio Mascarones, ubicado en el norte de la capital mexicana, Rafael Garza y su equipo Récord no paraban de ganar los torneos entre escuelas con los pantalones de casimir azul marino que ya no utilizaban sus padres y la camiseta color crema de la escuela. Así que decidieron probar su suerte en el primer antecedente de la liga mexicana, aunque no tenían uniformes ni dinero para comprar balones.
El entrenador Eugenio Cenoz dirigía a un equipo llamado Colón, del Colegio marista La Perpetua. El equipo contaba con uniformes y balones para los partidos, pero no tenían jugadores para completar el equipo. Uno de sus jugadores, Ignacio de la Garza, le propuso incorporar a los jugadores del Récord, donde jugaban sus primos José y Manuel de la Garza. El profesor y estratega aceptó.
Ambos equipos se reunieron en las canchas de tierra en la colonia Condesa, en el oeste de la Ciudad de México. Aceptaron y se unificaron. Pero faltaba el nombre. Al no llegar a un acuerdo, uno de los chicos, Pedro Quintanilla, propuso el nombre de América, porque ese mismo día se conmemoraba el descubrimiento de América, el 12 de octubre. El equipo conquistó cuatro campeonatos consecutivos desde 1924 a 1928 en una época cuando todavía no era profesional el fútbol en México.
En noviembre 1936, en pleno gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, los futbolistas de América se interesaron por conocer sus derechos laborales como trabajadores y al hacerlo decidieron formar un sindicato. De acuerdo con el historiador Carlos Calderón en su libroAnecdotario del fútbol mexicano II, los jugadores pedían un salario decoroso, un porcentaje de la venta de boletos y horarios fijos para los entrenamientos. La respuesta fue tajante “nosotros los miembros de la directiva, estamos en nuestros puestos por exclusivo amor y cariño al club (…) no podemos echarnos encima el peso de compromisos económicos que están totalmente desligados del aspecto deportivo”. A partir de ahí, las águilas vivieron lejos de la gloria.
En 1959 el América fue
comprado por el magnate Emilio
Azcárraga Milmo, quien había heredado de su padre el Telesistema Mexicano, que
en 1973 se renombró a Televisa.
Una tarde el entonces dueño de las águilas,
Issac Bessudo, citó a los jugadores y al entrenador Fernando Marcos en un
restaurante en el sur de la ciudad para conocer a Azcárraga. “Yo no sé nada de
fútbol, pero sí sé de negocios y voy a convertir al América en un negocio bien
administrado y redituable”, les dijo y así ha sido.
Según el portal Transfermarkt es el cuarto club más valioso, con
un costo de 40 millones de euros (45 millones de dólares) y se convirtió en un
fenómeno televisivo. Para atraer a más aficionados ficharon jugadores que terminaron
como ídolos: los brasileños Luis Alves, Moacyr, Antonio Carlos Santos, Cecilio
de los Santos; el chileno Carlos Reinoso, el argentino Miguel Zelada y al
goleador mexicano Enrique Borja.
El América se consolidó como el antagonista de otro equipo favorito
de México, las Chivas de
Guadalajara, el cual sólo jugaba con futbolistas mexicanos. La rivalidad se
fraguó a partir de peleas campales y con tres finales: dos de copa y una de
liga en la temporada 1983-1984, que ganaron los americanistas. Las encuestas de
opinión han señalado que el América es el club que detestan los demás
aficionados. Eso les ha servido como un estandarte en sus campañas
publicitarias, una de ellas, quizá la más explícita, fue bajo el lema “Ódiame
Más”.
Desde entonces las águilas del América dominan la liga mexicana
al ganar 12 títulos de liga, el último que ganó fue en diciembre de 2014 cuando
vencieron a los Tigres. Ha ganado siete veces la Champions de Norteamérica,
Centroamérica y el Caribe. Este año competirá junto con el Atlético Nacional de
Colombia y el Real Madrid en el Mundial de Clubes. El éxito de las águilas ha
sido cuestionado por la estrecha relación entre la Televisora y las autoridades
del fútbol en México.
De sus filas han salido los mexicanos Alfredo Tena, Javier
Aguirre, Guillermo Ochoa, Raúl Jiménez, Diego Reyes y el polémico Cuauhtémoc
Blanco, quien hace seis meses se olvidó de ser el alcalde de Cuernavaca
(Morelos), para jugar su último
partido oficial con 43 años. En su dorsal portó el número 100.


