Lo importante del cuento es que era un cuento. Real o no real, eso carecía de importancia. Era un cuento al uso: tradicional, clásico, hermoso, con moraleja…
El príncipe no era como los de antes pero era un príncipe. Iba en moto, leía cómics de vampiros, llevaba el pelo largo, escuchaba a Taburete. Y era un caballero, educado y noble.
La princesa no se pasaba las horas lánguida en un balcón. Iba a los toros, bailaba ballet, tocaba el piano, escuchaba a Niña Pastori. De bella melena era guapa y dulce. Leía novelas..
Se habían conocido en la biblioteca, ella iba a buscar un libro de misterio e intriga y él a devolver un poemario de Lorca. Leer les unió.. y en su amor siempre había tiempo para leer…
Dedicado a la gente que lee y ama leer
Dedicado a mi hermana, inmensa lectora que también ama el cómic
A Mamen, que ha re-encontrado la lectura
A Ángeles, que no sabe si le gustan o no los cuentos de princesas, feliz cumpleaños
A los toreros
A mi princesa Lourdes
A mi príncipe Luis
A las personas mencionadas
Y a mi genio


