Por: Cristina Padín.
M no era F, tampoco era JC, ni P. Ni JM.. era M. F era el mar en calma y al mismo tiempo la valentía, la experiencia y el tener cultura. JC era leal, que es muy diferente a ser desleal, era alguien con bondad y sapiencia. P, que era muy guapo, era energía y sensualidad en un volante andaluz. JM era alegre y alguien con entrega, trabajador, generoso.
Y qué?, preguntó alguien. No cumplen años…
Cumplían años, claro. Pero no el día 24. M sí. M era mago. Y en esa definición confluyen miles de cosas: era sugerente, misterioso, místico, a veces bien, otras veces mal, único, distinto, con duende, con no sé qué… con la fantasía que regala la magia que nace en algún lugar, o en todos. M nació un 24 de noviembre, un mes antes de Nochebuena..
F no comía castañas asadas aquella tarde, tal vez las deseara, pero trabajaba firme. JM no se hallaba en el campo entre toros con sones flamencos, atendía proyectos. M sí, sí comía castañas, sí toreaba con una muleta bella, sí escuchaba guitarreo bueno. M era mago, era él, era arte… jirones de algo y de todo… y cumplía años en horas…
A cada uno de los mencionados
A mi mago
Al toreo
A mi amiga Pau
A los M: amistad perfecta
A cada 24 de noviembre
A mi querido Luis
A Carlos
Al mar
A Andalucía
Y a sonetos y sonatas


