Por: Cristina Padín.
Llegó aquel momento… Y era sin duda el de mayor importancia de aquella semana. Era 20 de marzo, lunes. Atrás quedaban las Fallas ya, las tardes de toros a la vera mediterránea, el tan bonito día del padre, san José… el olor de las primeras verbenas.. la vida que vuelve y envuelve de belleza la emoción…
Era el momento en el que el Día y la Noche se cruzaban un segundo. Medían justo justo justo lo mismo…
Y esa coincidencia era mágica. Se decían ya desde hacía mucho tiempo que en el instante preciso en el que se rozaran el Día y la Noche la magia se deslizaría
sobre muchos lugares. Y amanecerían cubiertos de un halo de fantasía que les depararía fortuna, suerte y mil cosas bonitas…
Únicamente sucedería en aquellos sitios en los que hubiera personas que actuaran con verdad, con valentía, con valentía y verdad, o con alma…
Sin verdad y sin valentía las
cosas son absurdas
A mi amigo Jm, valiente y
sincero
Al toreo
A F, I, JC, JM, A, B… por la
valentía
A la magia
A mi mago
A las cosas con alma.. las
que no la tienen a veces son
esperpentos
Al 20 de marzo..
A la primavera que asoma,
amo esta época
A Luis y a su amigo Joan


