… Alejandro era dulce y sereno, un niño de ojos de almendra y mirada noble. Gran lector, buen amigo de la música clásica, simpático y muy fiel amigo. Aficionado al toreo, y amante de los caballos y los perros…
También era un niño muy vulnerable, fácil de engañar…
Aquella semana los mayores, que triunfaban en un grupo musical de canciones sencillas y no en exceso bonitas, hablaban del faro de la isla. Una isla deshabitada que se divisaba desde las ventanas de sus cuartos, salvaje y bella!
Decían que el faro iluminaba las madrugadas de los que eran especiales. Alejandro también afirmò haber visto las luces del faro en la oscuridad de las horas nocturnas, todos lo decían…
María, en cambio, no se dejaba llevar por las corrientes del momento. Ella les contò que no veía ninguna luz. Y ellos tampoco. La lámpara del faro estaba rota, pronto se arreglaría y llegaría a la isla el nuevo farero!
No había necesidad alguna de mentir… y mucho menos de dejarse llevar por ideas de personas que no iban a ninguna parte… le dibujò a Alejandro un faro iluminando en un cuaderno de notas… y esperò que entendiera!
Dedicado a los faros, me fascinan
Dedicado al faro de Finisterre, allí llevaré a muchos y buenos amigos
Dedicado a Pablo, por tierras malagueñas
Dedicado a mi mago Alejandro
Dedicado a mi cantante favorito, y a Alejandro Sanz