El FBI está investigando como un posible “acto de terrorismo” el ataque ocurrido en Nueva Orleans, donde una camioneta embistió a una multitud en la icónica Bourbon Street, ubicada en el Barrio Francés. Este trágico evento dejó un saldo de al menos 15 personas fallecidas y otras 30 heridas, varias de ellas en estado crítico.
El atacante, identificado como Shamsud-Din Jabbar, un ciudadano estadounidense de 42 años y veterano del Ejército, fue abatido por las fuerzas del orden tras un enfrentamiento armado. Durante la inspección del vehículo utilizado en el ataque, las autoridades encontraron una bandera del Estado Islámico, lo que ha generado sospechas de posibles vínculos con organizaciones terroristas internacionales. Sin embargo, el FBI también está considerando la posibilidad de que Jabbar actuara de manera independiente como parte de un ataque inspirado por extremismo ideológico.
La alcaldesa de Nueva Orleans, LaToya Cantrell, declaró que este ataque fue un “acto terrorista deliberado” destinado a sembrar el miedo en la comunidad. Cantrell enfatizó que la ciudad de Nueva Orleans no cederá ante el terror y se comprometió a brindar apoyo a las víctimas y sus familias. Las autoridades locales han reforzado las medidas de seguridad en las zonas más concurridas de la ciudad para garantizar la tranquilidad de sus habitantes y visitantes.
Por su parte, el presidente Joe Biden condenó el ataque enérgicamente, calificándolo como un “acto de violencia cobarde” contra ciudadanos inocentes. En un comunicado, Biden aseguró que Estados Unidos no tolerará actos de terrorismo y reafirmó el compromiso de su administración de trabajar incansablemente para prevenir ataques similares en el futuro. Además, instó a las agencias de inteligencia y seguridad a redoblar esfuerzos para detectar y neutralizar cualquier amenaza.
Los investigadores están trabajando para esclarecer los motivos del ataque y determinar si Jabbar actuó bajo instrucciones de alguna organización terrorista o si se trató de un acto aislado motivado por ideologías extremistas. Mientras tanto, los hospitales de la zona han activado protocolos de emergencia para atender a los heridos, muchos de los cuales sufrieron lesiones graves debido al impacto.
El ataque en Nueva Orleans ha generado una ola de conmoción y solidaridad a nivel nacional e internacional. Organizaciones comunitarias y civiles han comenzado a organizar vigilias y recolectas para ayudar a las víctimas y sus familias, mientras las autoridades locales continúan coordinando esfuerzos con el FBI y otras agencias de seguridad para garantizar que eventos como este no se repitan.
Este incidente subraya la importancia de la vigilancia constante contra cualquier forma de extremismo y pone de manifiesto los desafíos que enfrentan las comunidades en todo el mundo para mantener la seguridad y la cohesión en tiempos de creciente polarización. La ciudad de Nueva Orleans, conocida por su espíritu resiliente y su rica cultura, busca superar este difícil momento con unidad y determinación.


