El 31 de agosto de 2025, el estadio Lumen Field vibró con una multitud récord de 69,314 espectadores para presenciar la final de la Leagues Cup entre Seattle Sounders FC e Inter Miami CF. El encuentro, en el que Seattle Sounders se coronó campeón con un contundente 3‑0, no fue solo una celebración deportiva: culminó envuelto en controversia, protagonizada por el delantero uruguayo Luis Suárez.
Bajo el cielo despejado de Seattle, Alex Roldán brilló como el jugador del partido, con un gol y dos asistencias, impulsando a su equipo hacia el título. Fue el primer título de Leagues Cup para los Sounders, en un contexto histórico tanto para el equipo como para el torneo.
La emoción del triunfo se vio ensombrecida apenas se pitó el final: Luis Suárez sorprendió al sujetar por el cuello al mediocampista Obed Vargas, lo que detonó una pelea entre jugadores y cuerpos técnicos de ambos equipos.
El momento más grave ocurrió instantes después: Suárez, visiblemente alterado, se enfrentó a un miembro del cuerpo técnico de Seattle y fue captado escupiéndole en el rostro. El arquero de Inter Miami, Oscar Ustari, intentó mediar para calmar la situación.
El entrenador de los Sounders, Brian Schmetzer, expresó su pesar: “Lamentablemente, esto desviará la atención de una gran actuación…”. La organización de la Leagues Cup anunció que un comité disciplinario revisará el incidente, sin un cronograma específico.
La conducta de Suárez ya había saltado a los titulares por antiguos episodios de comportamiento cuestionable, incluyendo episodios de morder a rivales, comentarios racistas y ahora esta nueva falta de respeto. A sus 38 años, podría enfrentar sanciones severas en los próximos días.
Lo que debió haber sido una noche de celebración por el campeonato se transformó en un espectáculo lamentable: Seattle Sounders celebra su título, pero la narrativa se vio enturbiada por el comportamiento de Suárez. La pregunta queda flotando: ¿qué consecuencias tendrá este episodio en su legado y en su futuro deportivo?


