Érase una vez un niño con corazón aficionado al toreo. Un pequeño noble y humilde, sonrisa de verdad y mirada de azabache. Leía mucho, procedía de familia culta, y como ya había cumplido doce años deseaba empezar a escribir cuentos taurinos. Le gustaba mucho escribir..
Pero era modesto. Y temía hacerlo mal..
Entonces, una mañana, se encontró con un genio. El genio del pueblo. Que le ofreció uno de sus muy valiosos consejos, el genio era un ser excelente. Le dijo que para escribir se necesita humildad y fantasía, conocimiento de la gramática y la sintaxis, imaginación, cultura.. y ganas de hacerlo!
Y el niño lo hizo! Se expresaba muy bien.. y su primer cuento lo dedicó a José Garrido, que iba a torear en Francia..
Dedicado a los escritores y a la gente que escribe bien
A mi amigo Pablo Núñez
A José Garrido, suerte!
A mi Luis
Al toreo
A los genios
A la afición francesa y a mi amigo Raoul