El
papa Francisco dijo el domingo ante centenares de miles de jóvenes que
acudieron a verlo que necesitan “creer en una nueva humanidad” más
fuerte que el mal y alertó en contra de concluir que ninguna religión es
más violenta que otra.
Según
los cálculos de los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud,
1,5 millones de jóvenes asistieron a la misa papal en una pradera cerca
de Cracovia, donde muchos acamparon y pasaron la noche en sacos para
dormir después de una vigilia de oración, actuaciones de música y baile
en la noche anterior.
La
Jornada Mundial de la Juventud, que tiene como propósito infundir en
los jóvenes católicos nueva pasión por la religión, fue la principal
razón de la visita de cinco días del papa a Polonia.
En
este país, el pontífice visitó el campo nazi de exterminio de
Auschwitz, donde oró en silencio y reflexionó ante “tanta crueldad”, así
como una iglesia en Cracovia, donde rezó para que Dios proteja al mundo
de la “devastadora ola” de terrorismo.
Francisco
emprendió su viaje la semana pasada pensando en la violencia
extremista, un día después de que atacantes irrumpieran en una iglesia
en una zona rural de Francia y asesinaran a un sacerdote anciano, al que
degollaron cuando oficiaba una misa.
En
el viaje de regreso a Roma el domingo, los reporteros preguntaron al
pontífice por qué nunca se ha referido al “Islam” cuando condena los
ataques terroristas.
Francisco dijo que cree que “no es correcto identificar al Islam con la violencia”.
Señaló
que todas las religiones tienen su “pequeño grupo de fundamentalistas” y
apuntó que si hablara del Islam violento, igualmente hablaría del
Catolicismo violento, “porque los católicos también asesinan”.
En
referencia al grupo extremista Estado Islámico, Francisco dijo que “se
presenta con su credencial de identidad violenta, pero no es el Islam”.
La
seguridad fue muy estricta durante la visita de cinco días del papa a
Polonia, aunque no se reportaron incidentes en las concentraciones
multitudinarias.
El
papa aprovechó sus diversos encuentros con peregrinos jóvenes —desde
reuniones de gran escala hasta almuerzos privados con apenas unas 12
personas de los cinco continentes— para alentar a una nueva generación a
que trabaje por la paz, la reconciliación y la justicia.
El
pontífice argentino anunció durante su homilía del domingo, que Panamá
acogerá la próxima edición de la Jornada Mundial de la Juventud en 2019.


