Por: Carlos Mena Baduy
Últimamente hemos visto que el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, ha sido presionado para que baje las tasas de interés. Para el consumidor final, una reducción en las tasas suele ser una buena noticia: estimula el consumo y la inversión, y quienes tienen deudas pagarían menos intereses. En términos generales, esto impulsa la economía.
Las tasas de interés en Estados Unidos se fijan principalmente con base en el comportamiento del desempleo y la inflación, siguiendo reglas económicas bastante claras.
• Si la inflación es alta y el desempleo es bajo, se deben subir las tasas para evitar que los precios sigan aumentando.
• Si la inflación está controlada pero el desempleo sube, se deben bajar las tasas para estimular la inversión y la creación de empleo.
• Si la inflación es estable y el crecimiento económico es moderado, lo recomendable es mantener las tasas sin cambios.
Estas reglas responden a un principio básico: si los precios suben, por ejemplo, 2% anual, y la tasa de interés que paga el banco por ahorrar es de 1.5%, entonces ahorrar no tiene sentido, porque el dinero pierde poder adquisitivo. Por ello, las tasas de interés deben ser ligeramente mayores que el aumento de los precios para proteger el valor del dinero.
Entonces, ¿por qué el expresidente Donald Trump presiona tanto para que bajen las tasas? La razón principal es fiscal. En 2026 vencen cerca de 2 billones de dólares de deuda pública que fueron contratados a una tasa de apenas 0.25%, mientras que la tasa actual ronda el 3.50%. Refinanciar esa deuda implicaría un gasto adicional en intereses de aproximadamente 65 mil millones de dólares al año.
Para dimensionar esta cifra:
• La NASA tiene un presupuesto anual cercano a 25 mil millones de dólares.
• El Departamento de Agricultura gasta alrededor de 22 mil millones, con todo y subsidios.
• El Departamento de Justicia, incluyendo al FBI y las prisiones federales, gasta cerca de 33 mil millones de dólares.
Es decir, solo el aumento en el pago de intereses equivale al presupuesto completo de estas instituciones clave.
El impacto de las tasas altas no es exclusivo de Estados Unidos. En México, por cada 0.25% que sube o baja la tasa de interés de la deuda externa, el costo cambia en aproximadamente 598 millones de dólares, es decir, unos 10,560 millones de pesos. Esta cantidad representa casi el 19% del presupuesto anual de Yucatán, que ronda los 66,370 millones de pesos.
El dilema de Jerome Powell no es sencillo: bajar las tasas podría aliviar la carga financiera del gobierno y estimular la economía, pero hacerlo demasiado pronto podría reavivar la inflación y la pérdida de poder de compra del ahorrador de USA. Este equilibrio entre estabilidad económica y presión fiscal no solo define el rumbo de Estados Unidos, sino que también tiene efectos directos en países como México. Por ello, entender estas decisiones es clave para comprender cómo la economía global termina impactando las finanzas nacionales.


