Se encontraron en la esquina de una calle a las cinco de la tarde la mentira y la verdad.. y dijo la primera a la segunda y por qué tú y yo no somos amigas.. y repuso la segunda porque lo que yo hago hermoso tú lo ensucias y lo que yo mantengo puro lo enturbia tu mezquindad y tu afán por faltar a lo que es real..
Y la cosa quedó así..
Se encontraron algo después en la misma calle y en la misma esquina el silencio y el sonido, atardecía en cereza y oro, olía a abril.. Y quiso saber el silencio si él y el sonido podían tener amistad. Y el sonido dijo sí, porque a veces es necesaria la canción y el ole y la bulla, otras es muy buena la quietud, la ausencia de ruido..
Y así quedó la cosa..
Al anochecer las procesiones de Semana Santa dejaron más que claro que verdad y mentira en la vida caminarán de la mano, mientras que el silencio y el sonido se aman, se hacen falta, se complementan y se aprecian…
Y ese fue el cuento tan original que una vez en Sevilla una muchacha llamada Lourdes le contó a sus amigas. La escucharon en silencio y con un aplauso enorme convocaron al sonido..
Dedicado a cada persona disfrutando la Semana Santa
A mi Luis
A Lourdes
A mi Sevilla y mis sevillanos
A Manuel
Al bar PaPáPato, hoy le descubrí y hoy me encantó
A la gente que va con la verdad