Es indudable que los Obama
son una pareja de lo más unida que ha demostrado su complicidad sin igual a lo
largo de los años, pero lo cierto es que cuando se trata de béisbol esa unión
se quiebra para convertirse en grandes rivales. Mientras que el Presidente es
un fiel seguidor de los White Sox, la Primera
Dama se
mantiene leal a los Chicago Cubs, y, aunque su afición por este deporte los
mantiene más que enfrentados, fue el fin de semana pasado cuando el mandatario
dejó de lado el fanatismo por su equipo para felicitar al equipo por el que
hincha su esposa que había logrado clasificarse para jugar su primera Serie
Mundial en 71 años, así como también desafiar a la conocida Maldición de la
Cabra.
Sin poder contener su felicidad ante la hazaña realizada por los
Chicago Cubs, que ahora disputarán la gran final de la Major League Baseball
contra los Cleveland Indians, Michelle
Obama felicitó al
equipo a través de su cuenta de Twitter y recordó el fanatismo que su padre le
transmitió. “¡¡Así se hace, Cubs!! Mi papá es la razón por la que soy una
fiel seguidora de los Cubs. ¡Él estaría muy orgulloso!”, escribió la
Primera Dama. Mientras,Barack Obama dejó su orgullo de lado como gran
aficionado de los White Sox para celebrar el triunfo de los Cubs, rivales por
antonomasia. “Voy a decirlo: Holy
Cow, fanáticos de los Cubs. Incluso este fanático de los White Sox
se puso feliz al ver el Wrigley explotando anoche”, escribió el Presidente
también vía Twitter.
La noche del sábado se
disputó el sexto partido de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en el
Wrigley Field de Chicago, donde los Cubs derrotaron a los Dodgers de Los
Ángeles. Rompiendo la ¨maldición” que los persigue desde 1945, el equipo de la
ciudad de los vientos ganó el sexto juego de la National League 2016, resultado
con el que pusieron la serie 4-2 e hicieron innecesario disputar un séptimo
juego. Entre eufóricos, incrédulos y aliviados, los seguidores de los Cubs se
volcaron a las calles para celebrar la gran hazaña de su equipo, algo que no es
para menos.
Además de no ganar el título de la Liga profesional de béisbol
desde 1908, con esta victoria, los Cubs quedan a un sólo paso de romper la
legendaria Maldición de la Cabra que los persigue desde hace años. El maleficio
data de 1945, cuando Billy
Sianis, un ciudadano de Chicago de origen griego y propietario
de la taberna Billy Goat (Billy Cabra), acudió al Wrigley Field para presenciar
el cuarto partido de las Series Mundiales que medía a los Cubs con los Detroit
Tigers.
Tal y como había hecho siempre, el hombre llegó acompañado de su
mascota, una cabra llamada Murphy.
Mientras algunas versionas aseguran que el hombre no pudo entrar con la cabra
al estadio, otras dicen que sí lo hizo pero al ubicarse en sus asientos el olor
del animal molestó a los aficionados que estaban sentados a su alrededor por lo
que éstos se quejaron con las autoridades.
Tras un momento tenso de deliberación, Billy Sianis y Murphy
tuvieron que abandonar el recinto. Sea una versión o la otra, ambas coinciden
que, al ver lo sucedido, el hombre expresó ofendido a modo de advertencia: “Mi
cabra trae suerte a los Cubs. Si se marcha, vamos a perder esta final y no
volveremos a ganar nada nunca más”. Aunque en aquella fase de la final Chicago
ganaba el playoff por 2-1, terminó perdiendo y la Maldición de la Cabra comenzó
a cobrar cada vez más fuerza. Creer o reventar, pero desde ese momento los Cubs
no volvieron a ganar… ¿será ésta su oportunidad para vencer el maleficio?


