Cuando él se despidió, desde la cubierta de aquel barco, de los habitantes de la aldea casi todos ellos se sintieron huérfanos de sentimiento y pobres de magia. Aquel joven era la bohemia en danza, la verdad grapada al esfuerzo, un soñador de sueños taurinos y tradicionales..
Era el último de los soñadores!
Estaba fuera del lugar ampliando horizontes y buscando faenas sólidas y puras. Siempre en la lidia con alegría y una sonrisa. Entonces llegó el final de noviembre, casi era san Andrés, con la fecha llegaron la nostalgia, el aroma a mazapán, el recuerdo de lo que importa y las velas cálidas..
Y los habitantes de la aldea pensaron..
Alguno incluso tuvo miedo. Pero el temor duró poco. Cuando amaneció la última semana del mes el último de los soñadores empezó a mandar postales. Eran cantares de esperanza y de ilusión, era capotes de fantasía y muletas de buen toreo. Llegaría diciembre..
Y con él aparecería el último de los soñadores!
Vivan los soñadores
Para los soñadores bohemios
Para el toreo: tesoro de España
Dedicado a Luis
Dedicado a Albriux
Dedicado a Lourdes
A Belén, Marta, Pablo y Manuel
Y a mi amado México


