El próximo miércoles 7 de mayo de 2025, la Capilla Sixtina será el escenario del cónclave que elegirá al sucesor del Papa Francisco. Desde el 28 de abril, la capilla permanece cerrada al público mientras un equipo de aproximadamente 60 trabajadores, entre carpinteros, herreros, montadores, instaladores, floristas y personal de limpieza, realiza labores de acondicionamiento bajo la supervisión de la Dirección de Infraestructuras y Servicios de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Entre las tareas realizadas se encuentra la instalación de dos estufas conectadas a la chimenea ubicada en el techo de la capilla, mediante una estructura metálica con tubos y juntas. Estas estufas serán utilizadas para quemar las papeletas de votación, emitiendo humo negro si no se ha alcanzado un consenso, o blanco cuando se haya elegido al nuevo pontífice.
Además, se ha elevado el pavimento con una estructura metálica para facilitar el acceso, especialmente a los cardenales de edad avanzada, y se ha instalado una rampa. También se están realizando labores de restauración, como el retoque de los frescos inferiores que decoran las paredes.
Durante el cónclave, 133 cardenales menores de 80 años participarán en las votaciones, que se realizarán en sesiones de mañana y tarde. Se requiere una mayoría de dos tercios (al menos 89 votos) para la elección válida del nuevo papa. Los cardenales permanecerán completamente aislados sin acceso a medios de comunicación, y la señal del resultado se comunicará mediante humo: negro si no hay decisión, blanco si se ha elegido al nuevo pontífice.
La Capilla Sixtina, adornada con los frescos de Miguel Ángel, se prepara así para acoger este evento de gran importancia para la Iglesia Católica y el mundo.


