Guyana, uno de los países más pequeños de América Latina, se encuentra en el centro de la atención mundial debido a sus elecciones del lunes 1 de septiembre de 2025, que podrían determinar el destino de los miles de millones de dólares generados por su auge petrolero y la tensión con Venezuela por reclamos territoriales.
El país suramericano ha experimentado una transformación económica extraordinaria gracias al descubrimiento de petróleo hace una década. Su producto interno bruto se ha multiplicado casi por cinco entre 2019 y 2024, y se prevé que los ingresos estatales por la explotación petrolera alcancen los 41 000 millones de dólares en los próximos cinco años. Estas cifras convierten a las elecciones en un momento clave para determinar quién controlará este vasto flujo de recursos en el futuro inmediato.
El actual presidente, Irfaan Ali, postula su reelección a través del Partido Progresista del Pueblo (PPP), prometiendo continuar con inversiones en infraestructura y diversificación económica. Su principal rival, Aubrey Norton, líder de la coalición opositora A Partnership for National Unity (APNU), critica al gobierno por casos de “corrupción, nepotismo y uso irresponsable de los ingresos petroleros”, y se compromete a restablecer “la decencia” y mejorar el bienestar de la población.
Un tercer contendiente emerge con fuerza: Azruddin Mohamed, multimillonario sancionado por el gobierno de Estados Unidos, lidera el partido We Invest In Nationhood (WIN) y atrae votantes jóvenes y de primera vez con promesas de “dar más”, aludiendo a que “no necesita robar dinero”. Tanto Norton como Mohamed han propuesto renegociar el acuerdo petrolero con ExxonMobil, aunque Ali sostiene que revisarlo pondría en riesgo la confianza inversionista.
La disputa territorial también agrega tensión al proceso electoral. En la región del Esequibo, reclamada por Venezuela, se registraron disparos hacia una embarcación con material electoral, sin que se reportaran heridos. Estas tensiones diplomáticas se extienden desde acciones recientes, como el referéndum consultivo iniciado por Venezuela y las actividades de exploración petrolera autorizadas por Guyana, que han encendido los reclamos limítrofes.
La magnitud de estos comicios ha llevado a calificarlos como “la madre de todas las elecciones” en Guyana, pues de su resultado dependerá tanto la gestión de su bonanza energética como la estabilidad institucional y territorial del país . Grupos internacionales como El Centro Carter, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y observadores regionales se encuentran monitoreando el proceso.


