El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha anunciado el despliegue de aproximadamente 3,000 soldados adicionales en la frontera con México, elevando el número total de efectivos activos en la zona a cerca de 9,000. Este refuerzo tiene como objetivo brindar apoyo logístico y fortalecer las operaciones de seguridad en la región.
Las tropas provienen de bases en Kentucky, Carolina del Norte y Virginia, y se espera que lleguen a la frontera sur en las próximas semanas. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha ordenado la movilización de elementos de una brigada de combate Stryker y un batallón de aviación de apoyo general, con el propósito de respaldar los esfuerzos del presidente Donald Trump para reducir la inmigración ilegal y proteger la integridad territorial de Estados Unidos.
Este incremento en la presencia militar se suma a los 9,200 efectivos ya desplegados en la frontera, que incluyen 4,200 bajo órdenes federales y 5,000 miembros de la Guardia Nacional bajo control de los gobiernos estatales. La colaboración entre el Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional busca cubrir necesidades críticas en la frontera sur, proporcionando apoyo logístico y operativo a las autoridades de seguridad fronteriza.
La militarización de la frontera ha sido una medida constante desde la década de 1990 para abordar desafíos relacionados con la migración, el tráfico de drogas y el crimen transnacional. La actual administración continúa utilizando a las fuerzas armadas en su estrategia migratoria, incluyendo el despliegue de tropas adicionales, el uso de aviones militares para deportaciones y la habilitación de bases militares para albergar a migrantes.
Este despliegue subraya el compromiso del gobierno de Estados Unidos de mantener la soberanía, la integridad territorial y la seguridad del país, reforzando las operaciones de seguridad en la frontera con México.


