Estados Unidos anunció una significativa inversión de 115 millones de dólares destinada al desarrollo y despliegue de tecnologías contra drones en el marco de su estrategia de seguridad nacional, informó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). Esta asignación de recursos busca reforzar la protección de eventos de alta visibilidad internacional, como la próxima Copa Mundial de fútbol, así como otros actos de gran concurrencia previstos a lo largo del año.
Según la información oficial, el financiamiento estará a cargo de una nueva oficina dentro del DHS enfocada en la adquisición rápida y la implementación de herramientas antidrones y sistemas tecnológicos relacionados, con el objetivo de enfrentar los crecientes desafíos que representan los vehículos aéreos no tripulados.
Las autoridades estadounidenses han expresado que la dispersión y el acceso relativamente fácil a drones comerciales han generado importantes preocupaciones de seguridad pública en los últimos años. Un ejemplo citado fue el incidente en Baltimore durante un evento deportivo en 2025, cuando un individuo voló un dron sobre un estadio, lo que motivó una respuesta legal y mayor atención de las autoridades.
El DHS explicó que parte de esta inversión responde no solo a la necesidad de proteger celebraciones deportivas y culturales, sino también a la sofisticación tecnológica en manos de carteles de narcotráfico y grupos que emplean drones para vigilancia, contrabando y potencialmente acciones hostiles.
La estrategia de modernización incluye la entrega de fondos a gobiernos estatales y locales para adquirir e implementar sistemas antidrones avanzados. En meses recientes, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ya había asignado recursos para que estados anfitriones de partidos de la Copa Mundial contaran con estas tecnologías.
La declaración oficial del Departamento de Seguridad destacó que “los drones representan la nueva frontera de la superioridad aérea estadounidense”, subrayando la importancia de anticiparse a amenazas emergentes en el espacio aéreo civil y de eventos masivos.
Con esta iniciativa, el gobierno estadounidense pretende tanto avanzar en innovación tecnológica como fortalecer la colaboración con entidades públicas y privadas para responder de manera eficaz a los riesgos asociados con la proliferación de drones, cuya popularidad y accesibilidad han aumentado globalmente.


