20 de enero de 2017, Berlín/Roma –
Debido a la demanda creciente de alimentos y una cada vez mayor escasez
de agua, ha llegado el momento de dejar de tratar las aguas residuales
como un desecho y gestionarlas como un recurso que puede utilizarse para
cultivar y cubrir las necesidades de la agricultura.
Las aguas residuales pueden usarse de manera segura para la producción
agrícola -directamente mediante el riego o indirectamente mediante la
recarga de acuíferos-, pero hacerlo requiere una gestión diligente de
los riesgos sanitarios a través de un tratamiento adecuado o un uso
apropiado.
Un grupo de expertos reunidos hoy en Berlín en el marco del Foro Global para la Alimentación y la Agricultura (19-21 de enero) participan en diversos debates
en este foro anual sobre cómo los países abordan estos desafíos y las
últimas tendencias en el uso de aguas residuales en la producción
agrícola. El evento ha sido convocado por la FAO con la participación de
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Banco Mundial y la Asociación de Investigación Leibniz sobre Alimentación y Nutrición.
“Aunque
no disponemos de datos más detallados, podemos decir que, a nivel
mundial, tan sólo una pequeña proporción de aguas residuales tratadas se
utilizan para la agricultura, la mayoría de ellas aguas residuales
urbanas. Pero un creciente número de países -Egipto, Jordania, México,
España y Estados Unidos, por ejemplo- están explorando nuevas
posibilidades, mientras se enfrentan con una creciente escasez de agua”,
aseguró Marlos De Souza, oficial superior de la División de Tierras y
Aguas de la FAO .
“Hasta ahora, la reutilización de aguas residuales para el riego ha
logrado más éxito cerca de las ciudades, donde está disponible en
abundancia y normalmente de forma gratuita o a bajo coste, y donde
existe un mercado de productos agrícolas, incluyendo cultivos no
alimentarios. Pero esta práctica también puede darse en las zonas
rurales, y en realidad muchos pequeños agricultores la emplean desde
hace tiempo”, señaló De Souza.
Lo importante es que las aguas residuales sean manejadas de forma
adecuada y segura y de una manera apropiada para las condiciones
locales, añadió.
Fuente alternativa de un recurso clave
El
agua es, por supuesto, fundamental para la producción de alimentos, y
la escasez cada vez mayor de este importante recurso natural -que
probablemente se intensificará en un contexto de cambio climático-,
tiene implicaciones muy importantes para la capacidad de la humanidad
para alimentarse.
En todo el mundo, el crecimiento demográfico y la expansión económica
están incrementando la presión sobre los recursos de agua dulce, con la
tasa global de retirada de agua subterránea creciendo en un 1 por ciento
por año desde la década de 1980. Y esa presión se agrava ahora cada vez
más a causa del cambio climático.
La agricultura supone ya el 70 por ciento del consumo de agua dulce en
todo el mundo, y con la demanda de alimentos que se prevé crezca al
menos un 50 por ciento para 2050, las necesidades hídricas del sector
agrícola están destinadas a incrementarse.
Al mismo tiempo, también aumentará el consumo de las ciudades y la industria.
Un mayor uso de fuentes alternativas y no convencionales de agua,
incluyendo los efluentes urbanos y la escorrentía agrícola, puede ayudar
a mitigar esta competencia, siempre que el agua sea tratada de forma
adecuada.
Además de ayudar a hacer frente a la escasez de agua, las aguas
residuales tienen a menudo una elevada carga de nutrientes, por lo que
son un buen fertilizante. “Cuando se utilizan y manejan con seguridad
para evitar riesgos para la salud y el medio ambiente, las aguas
residuales pueden dejar de ser un problema y convertirse en un activo”,
explicó De Souza.
Gestión de riesgos
Las
aguas residuales no tratadas contienen con frecuencia microbios y
patógenos, contaminación química, residuos de antibióticos y otras
amenazas para la salud de los agricultores, trabajadores de la cadena
alimentaria y los consumidores, y plantean igualmente preocupaciones
ambientales.
Existen una serie de tecnologías y estrategias que se están utilizando
en todo el mundo para tratar, manejar y usar las aguas residuales en la
agricultura, muchas de ellas específicas en función de la base de
recursos naturales locales, y de los sistemas agrícolas y los cultivos.
En Egipto, por ejemplo, donde el suministro de agua es limitado y las
aguas residuales tienden a estar altamente contaminadas, la creación de
humedales está demostrando ser un enfoque prometedor y económicamente
viable para su tratamiento. En Egipto, y también en Túnez, las aguas
residuales están siendo ampliamente utilizadas en proyectos
agroforestales, apoyando tanto la producción de madera como los
esfuerzos contra la desertificación.
En la región central de México, las aguas residuales urbanas se han
utilizado durante mucho tiempo para regar los cultivos. En el pasado,
los procesos ecológicos ayudaban a reducir los riesgos para la salud. De
forma reciente, se han impuesto restricciones de cultivos -algunos
pueden cultivarse de forma segura con aguas residuales, mientras que
otras no- y se han instalado sistemas para el tratamiento del agua.
En Jordania, el agua recuperada representa un notable 25 por ciento del consumo total en el país.
En los Estados Unidos, el tratamiento y la gestión de la recarga de
acuíferos es una práctica común, especialmente en el Oeste.
Más allá de ayudar a abordar el problema de la escasez de agua, reducir
la contaminación ambiental, y apoyar la producción de alimentos, la
infraestructura y los sistemas de gestión para la recuperación,
tratamiento y reutilización de aguas residuales pueden también crear
empleo, concluyó De Souza.
El Foro Mundial para la Alimentación y la Agricultura, organizado por el Ministerio Federal Alemán Para la Alimentación y la Agricultura (BMEL)
se convoca todos los años, reuniendo a responsables políticos de alto
nivel, expertos técnicos, investigadores y agricultores para debatir
cuestiones urgentes que afectan a la agricultura en todo el mundo.
El tema del Foro este año es “Agricultura y agua: claves para alimentar
al mundo” .Como socio organizador, la FAO ha programado diversos eventos.


