Desde finales de 2025, un intenso operativo de la agencia estadounidense de inmigración y control de aduanas y otras fuerzas federales ha provocado que muchas familias inmigrantes en Minneapolis, Minnesota, vivan con miedo y aislamiento, según varios reportes periodísticos.
El operativo, conocido como Operation Metro Surge, fue lanzado en diciembre por el Departamento de Seguridad Nacional con el objetivo de detener y deportar a inmigrantes indocumentados y otros residentes sin estatus migratorio regular en las autoridades estadounidenses. Esta ofensiva ha sido descrita por observadores como “la mayor operación de control migratorio jamás realizada” en esa región, con cifras que indican miles de arrestos y presencia continuada de agentes.
En medio de estas acciones, muchas familias han optado por no salir de sus casas durante semanas por temor a ser detenidas. En este contexto, una niña de 11 años relató a reporteros que su madre tomó la decisión de no salir a comprar alimentos porque consideraba que “era demasiado peligroso”, reflejando el clima de miedo que se vive en barrios donde las redadas han sido frecuentes.
En varios hogares, incluso no solo las familias sin estatus migratorio han optado por permanecer en sus viviendas; residentes con visas, permisos de trabajo o incluso con solicitudes de asilo han evitado salir por el temor de encontrarse con agentes federales en la calle o cerca de escuelas y mercados.
Las consecuencias del operativo no solo son de carácter social y psicológico. Las acciones de las fuerzas federales han generado críticas y protestas en Minnesota y en otras partes de EE. UU., especialmente después de que al menos dos civiles estadounidenses murieran por disparos de agentes durante estas operaciones, según informes de medios locales y agencias internacionales.
Organizaciones comunitarias y defensores de derechos humanos han documentado también casos de detenciones controversiales, como la de un niño de cinco años y su padre, ambos con solicitudes de asilo activas, lo que provocó que un juez federal ordenara su liberación días después de permanecer en un centro de detención en Texas.
Además, reportes periodísticos señalan que algunas familias han sido alertadas por vecinos o grupos de ayuda para no abrir las puertas de sus casas a desconocidos o agentes en horarios inesperados, incrementando la sensación de alarma generalizada entre los inmigrantes y sus vecinos.
Las operaciones han afectado la vida cotidiana de las comunidades inmigrantes, desde la asistencia a clases presenciales —con varias escuelas ofreciendo educación virtual para familias que temen salir— hasta la asistencia para adquirir alimentos básicos, organizada por voluntarios y organizaciones solidarias en la zona.
Las autoridades federales sostienen que las acciones responden a la aplicación de la ley y a la necesidad de detener a personas con antecedentes delictivos o sin estatus migratorio, aunque críticos de la política migratoria han cuestionado tanto las tácticas utilizadas como el impacto social que estas tienen en comunidades completas.
En resumen, el operativo de inmigración ha transformado la vida cotidiana de muchas familias en Minneapolis y sus alrededores, dejando una profunda sensación de inseguridad y temor que continúa extendiéndose incluso cuando algunas fuerzas federales han sido retiradas de la zona.


