La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) ha tomado la decisión de suspender la entrega de subvenciones clave hasta que los estados puedan demostrar con datos confiables sus recuentos poblacionales oficiales.
El motivo de esta medida es la preocupación por posibles inflaciones en los datos demográficos que llevaban a pagos excesivos. Muchas de esas ayudas se asignan en proporción al tamaño poblacional de cada entidad, por lo que un conteo inflado podría distorsionar la distribución.
La suma implicada asciende a más de 300 millones de dólares en subvenciones anuales — denominadas Emergency Management Performance Grants — que ayudan a las comunidades locales en planificación y respuesta ante emergencias.
FEMA ha condicionado esa entrega aduciendo la necesidad de que los estados validen sus cifras. Mientras tanto, ese retraso amenaza recursos esenciales para el manejo de desastres, infraestructura y preparación ante crisis naturales.


