En un giro significativo en las relaciones intercoreanas, el líder norcoreano Kim Jong-un ha declarado que Corea del Norte ya no buscará la reconciliación ni la reunificación con Corea del Sur. Esta postura marca un alejamiento de décadas de esfuerzos, aunque intermitentes, hacia la unificación de la península coreana.
Kim Jong-un afirmó que las relaciones entre las dos Coreas se han transformado en “una relación entre dos países hostiles y dos beligerantes en guerra”. Esta declaración se produce en un contexto de creciente tensión, con Corea del Norte intensificando su programa de misiles y Corea del Sur participando en ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos.
Históricamente, ambas naciones han perseguido la reunificación, aunque con enfoques divergentes. En 1972, se firmó la Declaración Conjunta Norte-Sur, comprometiéndose a buscar la unificación de manera pacífica y sin interferencia extranjera. Posteriormente, en 2000, la Declaración Conjunta del 15 de Junio reafirmó estos objetivos. Sin embargo, los avances han sido esporádicos y a menudo revertidos por cambios políticos y eventos geopolíticos.
La reciente declaración de Kim Jong-un representa un cambio drástico en la política de Corea del Norte hacia el sur, sugiriendo que Pyongyang podría estar adoptando una postura más confrontacional. Este desarrollo podría tener implicaciones significativas para la estabilidad en la península coreana y la seguridad regional en general.


