Francia enfrentó en 2025 un punto de inflexión demográfico sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial, al registrar más muertes que nacimientos en su territorio, de acuerdo con datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE).
El informe indica que en 2025 hubo 651 000 defunciones y 645 000 nacimientos, lo que produjo un saldo natural negativo por primera vez desde 1945. Este fenómeno, explicado por la combinación de una tasa de natalidad en descenso y un envejecimiento de la población, ha alterado una tendencia demográfica que había caracterizado a Francia durante décadas.
Según los datos oficiales, la tasa de fecundidad cayó a 1,56 hijos por mujer, el nivel más bajo desde la Primera Guerra Mundial, y por debajo de lo que se considera necesario para mantener el reemplazo generacional. Este descenso prolongado de los nacimientos se suma a un aumento de muertes entre la población de mayor edad, que es cada vez más numerosa.
A pesar de este desequilibrio entre nacimientos y defunciones, la población total de Francia creció ligeramente durante 2025, alcanzando los 69,1 millones de habitantes, debido al aporte positivo de la inmigración, estimado en aproximadamente 176 000 personas.
Expertos demográficos señalan que este cambio estructural tendrá repercusiones importantes en el futuro inmediato. El envejecimiento de la población y la menor proporción de personas en edad laboral ejercen presión sobre los sistemas de pensiones, el cuidado de la salud pública y la sostenibilidad financiera del Estado.
El saldo natural negativo en Francia se inserta en un contexto más amplio de cambios demográficos en Europa, donde varios países enfrentan tasas de natalidad persistentemente bajas y poblaciones cada vez más envejecidas.


