Este domingo 18 de enero de 2026, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, anunció la declaración de un estado de sitio por 30 días en todo el territorio nacional como respuesta a una escalada de violencia protagonizada por pandillas y maras, que incluyó motines carcelarios y ataques armados contra fuerzas de seguridad.
Los disturbios se originaron el sábado en tres centros penitenciarios del centro y sur del país, donde reos vinculados a pandillas tomaron como rehenes a varios guardias penitenciarios durante motines coordinados. Posteriormente, las autoridades retomaron el control de los penales mediante operativos conjuntos, según informó EFE.
Tras estos operativos, pandilleros llevaron a cabo ataques en distintos puntos de la capital guatemalteca, resultando asesinados ocho policías en retaliación a las acciones de seguridad y decenas de guardias habían sido tomados como rehenes en los penales.
En un mensaje dirigido a la nación, el mandatario afirmó con firmeza: “Quiero decirlo alto y claro que no negociamos con criminales ni toleramos acciones terroristas” y explicó que la medida permitirá usar “toda la fuerza del Estado” para proteger a la población y actuar contra las maras y pandillas.
La declaración de estado de sitio faculta a las autoridades a actuar con mayores poderes, incluyendo la posibilidad de arrestar sin orden judicial, con el objetivo de restablecer el orden y frenar las acciones del crimen organizado. El presidente también aseguró que esta medida no alterará la vida cotidiana ni la movilidad de los ciudadanos, aunque se suspendieron las clases programadas para el lunes como medida preventiva.
Estas acciones se producen en un contexto de crecientes desafíos de seguridad en Guatemala, donde la violencia de pandillas ha afectado durante años la vida ciudadana y la respuesta estatal busca frenar una dinámica de ataques coordinados y amenazas a la estabilidad pública.


