La violencia en Sinaloa ha alcanzado niveles sin precedentes a un año de la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, exlíder del Cártel de Sinaloa. Desde su arresto el 25 de julio de 2024 en El Paso, Texas, los homicidios en el estado se han incrementado más de 400 %, según un análisis de datos realizado por CNN.
El pasado 10 de agosto se convirtió en el día más violento del año para Sinaloa, con 17 homicidios registrados, uno cada 85 minutos, superando incluso a cualquier otra entidad del país. Esta jornada fue reflejo de una escalada de violencia provocada por los enfrentamientos entre facciones rivales del mismo cártel.
Victoria Dittmar, investigadora de InSightCrime, explicó que “el repunte de la violencia en Sinaloa tiene su origen en los enfrentamientos entre facciones rivales del Cártel de Sinaloa”, desencadenados tras la caída de Zambada. Las tensiones entre los llamados “Mayitos”, leales a “El Mayo”, y los “Chapitos”, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, han convertido a Culiacán en el epicentro del conflicto.
La versión de los hechos que ofrece Zambada fue dada a conocer en una carta difundida por su abogado, en la cual señala que fue citado bajo engaños por Joaquín Guzmán López con el pretexto de una inversión inmobiliaria, y que posteriormente fue entregado a las autoridades estadounidenses. La defensa de Guzmán López ha negado rotundamente esta versión.
Desde entonces, el conflicto ha provocado el cierre de múltiples negocios, incluidos establecimientos familiares con décadas de historia. La ciudadanía ha optado por imponer un “auto toque de queda” ante el miedo constante a los tiroteos. “Nosotros, los ciudadanos, decidimos desde hace meses salir en ciertos horarios”, declaró “Sonia”, una habitante de Culiacán que pidió anonimato por seguridad. “Sales al mediodía y te puede tocar un tiroteo saliendo de la escuela, en una calle principal, entre policías, militares, marina y sicarios. Así, como si nada”.
Los datos recopilados por la organización Armed Conflict Location & Event Data (ACLED) confirman una intensificación de la violencia urbana desde septiembre de 2024. En septiembre, por ejemplo, se registró un promedio de cuatro muertes diarias, de acuerdo con cifras oficiales, aunque ACLED reportó dos por día. Estas cifras reflejan discrepancias entre datos de la Fiscalía de Sinaloa, autoridades federales y organismos independientes.
El gobernador del estado, Rubén Rocha Moya, suspendió las clases los días 12 y 13 de septiembre de 2024, y canceló los festejos del Grito de Independencia en varias localidades, incluida Culiacán. “Hemos resuelto que el festejo del Grito del 15 de septiembre va a ser suspendido. No habrá festejo alguno, ni público ni privado”, comunicó en un video en su cuenta oficial.
Las escenas de violencia se han hecho frecuentes en las calles del estado: camiones incendiados, enfrentamientos a plena luz del día y cuerpos abandonados con mensajes intimidatorios. En mayo de 2025, un cuerpo fue colgado de un puente junto a un narcomensaje; un mes después, una cabeza humana fue dejada cerca de un sitio turístico; y semanas después, varios agentes resultaron heridos tras una emboscada.
El 24 de julio de 2025, justo un año después del arresto de Zambada, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó: “Estamos trabajando y vamos a pacificar Sinaloa”. No obstante, para muchos ciudadanos como Sonia, las medidas del Gobierno han sido insuficientes. “Ves convoyes militares por todos lados, pero no hay una estrategia real. Hay zonas donde hay tiroteos todos los días y la autoridad llega horas después. Es puro show”, expresó.
En el plano internacional, la situación en Sinaloa coincide con un aumento de tensiones entre México y Estados Unidos. Días antes del pronunciamiento de Sheinbaum, el presidente Donald Trump firmó un decreto secreto para autorizar al Pentágono a usar fuerza militar contra cárteles latinoamericanos designados como organizaciones terroristas extranjeras, incluyendo al Cártel de Sinaloa.
Durante el primer año de mandato de Sheinbaum, los datos de ACLED indican una disminución de la violencia contra civiles en la mayoría del país, con excepción de cuatro estados, entre ellos Sinaloa. Tan solo en 2025, se han registrado 571 civiles asesinados en ese estado, superando ya el total de homicidios de todo 2024.
Para los habitantes de Sinaloa, la promesa de pacificación aún parece distante. Mientras tanto, la guerra entre cárteles continúa desangrando a una población atrapada en el fuego cruzado.


