Las comunidades de Nuevo Progreso y San Antonio Cárdenas, ubicadas en la península de Atasta en Ciudad del Carmen, Campeche, cumplieron más de 100 horas manteniendo un bloqueo total sobre la carretera federal 180. La protesta, iniciada el pasado domingo a las seis de la tarde, se mantiene firme con el objetivo de exigir soluciones concretas ante los constantes cortes de energía eléctrica y la falta de atención por parte de las autoridades.
Entre las principales demandas de los manifestantes se encuentra la condonación de adeudos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el cese a cualquier acción judicial en contra de los líderes del movimiento, y la presentación detallada del proyecto para la construcción de una subestación eléctrica en Atasta, cuyo inicio de obra ha sido anunciado en reiteradas ocasiones sin materializarse. Además, los pobladores exigen la instalación inmediata del equipamiento necesario para estabilizar el servicio eléctrico en la región.
La situación se volvió más tensa a partir de las 80 horas de protesta, cuando algunos manifestantes comenzaron a cobrar entre 350 y 700 pesos a automovilistas y transportistas para permitirles cruzar el punto de bloqueo. Esto provocó diversas reacciones, incluyendo señalamientos por obstrucción de vías y denuncias de extorsión. A pesar de ello, los inconformes aseguraron que las medidas fueron necesarias para ejercer presión tras años de promesas incumplidas.
De acuerdo con la información proporcionada por las propias comunidades, la CFE reporta pérdidas económicas significativas mensuales en la región por adeudos acumulados y conexiones irregulares. En respuesta a la protesta, la paraestatal envió cuadrillas para atender las fallas en el suministro y comenzar la sustitución de cableado dañado, mientras que el paso en la vía bloqueada se permite de manera intermitente cada 30 minutos, bajo supervisión de los manifestantes.
Funcionarios estatales, incluyendo el subsecretario de Gobierno en Carmen, se trasladaron a la zona para intentar establecer una mesa de diálogo. Como resultado, se anunció el inicio inmediato de trabajos preliminares en la red eléctrica, aunque los habitantes insisten en que no suspenderán la protesta hasta ver avances tangibles en la construcción de la subestación y el cumplimiento de sus exigencias.
El bloqueo ha causado importantes afectaciones económicas en el transporte de mercancías, productos perecederos y en la movilidad de cientos de ciudadanos, pues la carretera es una vía clave entre Campeche y Tabasco. Sin embargo, para los pobladores, el desgaste es preferible frente a seguir viviendo con apagones constantes y un servicio eléctrico deficiente.
La protesta evidencia el hartazgo de comunidades históricamente marginadas que, a falta de respuestas institucionales, decidieron recurrir a la acción directa para exigir condiciones dignas de vida. La solución al conflicto no solo dependerá de anuncios oficiales, sino del cumplimiento puntual y verificable de los compromisos asumidos por las autoridades. Por ahora, la resistencia en Atasta continúa.


