El sector hotelero de la zona de Cancún, en el estado de Quintana Roo, México, ha expresado su preocupación por el diferendo diplomático actual entre México y Perú, advirtiendo que éste podría implicar pérdidas significativas para el turismo receptivo y la actividad comercial vinculada. Según precisó Jesús Almaguer, ex presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, “es lamentable para nosotros como destino turístico. Esperemos que se recomponga y que haya habilidad y capacidad diplomática para restablecerlo de los dos lados”.
Los hoteleros hacen hincapié en la importancia del mercado peruano para Cancún: en 2024, México recibió 154 760 viajeros peruanos, de los cuales 67 563 arribaron por Cancún, lo que representa un 43 % del total nacional. Entre enero y septiembre del mismo año, se registraron 72 925 visitantes de ese país, de los cuales 24 127 llegaron a Cancún, es decir, el 33 %.
El anuncio del rompimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, aseguran los hoteleros, pone en riesgo la continuidad de ese flujo de visitantes y genera incertidumbre en el sector. Según explicó Francisco Madrid, director del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible (STARC) de la Universidad Anáhuac, México ya había suspendido de forma unilateral el Acuerdo de Supresión de Visados que tenía con Perú, lo cual “ha supuesto una muy importante afectación turística, no sólo con ese país sino con Brasil y Ecuador”.
Desde la esfera diplomática, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE) informó que, a pesar de la suspensión de vínculos diplomáticos formales, se mantendrán las operaciones consulares con Perú “por razones humanitarias y de protección a las personas”, como lo explicó el subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco Álvarez.
La postura de los hoteleros es clara: consideran urgente que la disputa diplomática no se prolongue, para evitar que un destino tan dependiente del turismo y del intercambio latinoamericano como Cancún vea deteriorados sus arribos de turistas y su reputación internacional. En palabras de Almaguer, “no se puede dar el lujo de poner en riesgo un mercado latinoamericano”.


