Durante la temporada navideña en Estados Unidos, varias iglesias cristianas han generado debate al modificar las tradicionales escenas del nacimiento para incluir referencias a la política migratoria contemporánea y las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En lugar de representar la natividad en su forma habitual, comunidades religiosas en ciudades como Chicago, Illinois, y Dedham, Massachusetts, han instalado belenes que evocan situaciones de detención y separación familiar vinculadas a las redadas migratorias actuales, lo que ha provocado reacciones encontradas entre feligreses, líderes religiosos y autoridades eclesiásticas.
En la iglesia bautista Lake Street de Evanston, a las afueras de Chicago, se instaló un nacimiento que rompe con el imaginario navideño tradicional: en la escena, el Niño Jesús aparece con las manos atadas con bridas, cubierto con una manta similar a las que se usan en centros de detención de inmigrantes, mientras figuras que representan a sus padres, María y José, llevan máscaras protectoras. Figurantes con chalecos identificados como agentes de ICE completan la representación, con la intención de establecer un paralelo entre la historia bíblica de la Sagrada Familia como refugiada y las experiencias contemporáneas de familias migrantes que enfrentan persecución, detención y separación. Los organizadores de esta instalación explicaron que la escena busca provocar reflexión y empatía sobre el impacto de las políticas migratorias, aunque ha sido calificada por algunos como inapropiada o incluso blasfema.
Simultáneamente, en la parroquia católica St. Susanna en Dedham, Massachusetts, se ha mantenido otro pesebre controvertido que omite las figuras de Jesús, María y José y en su lugar exhibe un cartel con la frase “ICE estuvo aquí”. Este mensaje, acompañado por un aviso que indica que la Sagrada Familia se encuentra “a salvo en el santuario de nuestra iglesia” junto con información de contacto de un grupo de defensa de inmigrantes local, fue dispuesto por el grupo de paz y justicia de la parroquia como una invitación a la reflexión sobre cómo las políticas de inmigración actuales afectarían al contexto del nacimiento de Cristo si ocurriera en el mundo moderno. El reverendo Stephen Josoma, responsable de la parroquia, ha defendido la escena como una forma de arte religioso pensada para fomentar el diálogo sobre temas contemporáneos, aunque la Arquidiócesis de Boston ha exigido la retirada del mensaje argumentando que los espacios de culto deben centrarse en la oración y la devoción, no en mensajes políticos divisivos.
Las iniciativas en ambas iglesias han generado una amplia gama de respuestas en la comunidad. Algunos feligreses y observadores han elogiado estas representaciones por llamar la atención sobre la difícil situación de los migrantes y por conectar el significado navideño de compasión y acogida con realidades contemporáneas. Otros, sin embargo, consideran que la política migratoria y las críticas al ICE no deberían trasladarse a símbolos religiosos sagrados ni ser presentadas de una manera que pueda interpretarse como una burla o como un uso inadecuado de la iconografía cristiana.
La discusión en torno a estos nacimientos navideños destaca las tensiones entre la tradición religiosa, la protesta social y la política en un momento en que las medidas de inmigración y control fronterizo en Estados Unidos están en el centro del debate público, con implicaciones sobre cómo las comunidades religiosas interpretan y expresan sus valores en el contexto de las políticas gubernamentales hacia los migrantes.


